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martes, 23 de febrero de 2010

Pájaros en la cabeza V

Bueno, bueno, esta entrega es un poco más escasa porque digamos que estoy recurriendo ya a cosas que escribo según publico (antes las llevaba ya escritas >///<)
Aún así espero perdoneis mis faltas de ortografías en general y lo de siempre...vamos ^^
Disfrutad de la historia, onegaishimasu ^^

"...

-¿Encontraste la lista telefónica, Mia?- preguntó papá al verme bajar.
-No, estaba todo como si fuera un desierto – y me reí.
-Entonces porqué tardasre tanto...- comenzó a decir la abuela.
-Pues entonces nos vamos, hasta el próximo día, papá, hasta el próximo día mamá – interrumpió papá inconscientemente, lo que me sirvió de ayuda para evadir la pregunta de la abuela.
-Hasta el próximo día – les dije como despedida a ambos.

Así, abandonamos la casa. Nos dirijimos al cohce y volvimos al chalet.
Cuando subimos nos esperaba un delicioso olor y se escuchaba también una pequeña discusión, que supuse que era entre Alec y Tiara.

-¡Hola!- gritó papá, por si no habían oído las llaves – perdón, que nos entretuvimos hablando con papá y mamá.
-No os preocupeis, llegais justo a tiempo – sonrió saliendo por la puerta de la cocina Tiara. – Venga, lavaros las manos y venid a comer.
Subí arriba a dejar mi abrigo y también la carta, no fuera a ser que se me cayese y alguien la viese y me lavé las manos y bajé a comer.

Cuando bajé a la cocina ya estaban papá y Alec sentados a la mesa, así que ayudé a Tiara a traer la comida hasta la mesa y comenzamos a comer.

-Y... ¿que tal las cosas de a mudanza, faltaba algo? – preguntó entre bocado y bocado Alec.
-Oh!, si, faltaba mi agenda telefónica, en ella tenía las direcciones a parte de los números de teléfono.
-Pero...sólo es eso, ¿no? – continuó preguntando Alec.
-Si...sólo es eso...¿por qué? –pregunté extrañada. Pude notar en las caras de Papá y Tiara que el ambiente se estaba volviendo más y más tenso.
-Ah, no...era por si podrías venir hoy por la tarde a conocer la zona...nada más... – dijo algo avergonzado, como tratando de ocultar que le apetecía conocerme más, aunque sólo fuese como hermanos.
-Mm – Afirmé – no habrá problema – y le dediqué una sonrisa.

La comida cambio de tono y comenzó a ser algo insoportable, porque Tiara y papá empezaron a, más que hablar, a declararse su mutuo amor, algo a lo que Alec estaba acostumbrado y trató de contener la risa al ver la reacción de mi cara ante tal empalagosa pareja.
Cuando finalmente terminamos la comida, me encaminé a mi habitación, aunque sólo fuera para cambiarme la ropa.
Tras mí, pude escuchar pasos, como siguiéndome, me giré y...

“por siempre contigo, por siempre iré, no olvides, que yo no me separaré; y volando en círculos me rodeó y desapreció con su brillante plumaje”

Frío, frío y seco, seguro y plano. Cuando por fin abrí los ojos comprendí que estaba en el suelo.
Miré al frente y vi cómo sorprendido, se encontraba Alec al pie de las escaleras.
- Mi-Mi-Mia... –dijo semi-aterrorizado - ¿Te encuentras bien? – continuó calmándose.
- Sí...Más o menos... –Dije algo desorientada - ¿Qué ha ocurrido...?
-N-n-no lo sé... Cuando llegué arriba me miraste con una expresión llena de pánico y después caíste al suelo... – Casi consiguió dominar el nerviosismo que la situación le había causado
-¡Oh! – solamente pude añadir eso.
Entonces Alec se acercó a mí, y trató de ayudarme a levantar.
Me miró extrañado y me preguntó:
-¿Normalmente, te pasa esto muy a menudo...?
-No... – contesté pensativamente – esta es la segunda vez que me pasa...y esto sólo ocurre desde que... – y no continué la frase porque acababa de darme cuenta de algo extraño.
Desde que papá y yo habíamos quedado en aquella plaza para hablar sobre mi traslado...aquel misterioso chico...en la plaza los pájaros...¿Estaría relacionado con las especies de sueños que llevaba teniendo en esta última temporada? “No, imposible” me dije y traté de continuar pensando, esta vez más claramente.
-...Desde qué...?¿qué? – trató de continuar Alec.
-N-n-no, n-n-nada...s-son tonterías mías... – traté de justificarme vagamente, a lo que Alec  respondió con una mirada todavía más inquisitiva.
Al final acabó por suspirar y mirarme con cara de preocupación.
-En serio, Mia, ¿que es lo que te ocurre? ¿No me digas que eres anémica? – Dijo al fin boquiabierto.
-¡¿Anémica?! – casi grité riéndome – uy, perdón... – me disculpé al darme cuenta que me había excedido. Entonces Alec se rió y agarrándome del cuello como si quisiera ahogarme me guió hasta mi habitación delicadamente.
Cuando llegamos a la puerta, después de mis continuos intentos de deshacerme de la presa de su brazo sobre mi cuello, no lo intentaba con mucho esfuerzo, pero al menos me revolvía para quitar es presa. Me giró  poniéndome cara a cara con él (también se agachó un poco) y mirándome a los ojos me dijo seriamente.
-Cuando sea, por lo qué sea y para lo que sea avísame – y comenzó a enrojecer, entonces decidió cambiar su tono serio a uno más burlón y continuó – para eso soy tu hermano mayor, ¿no?
Asentí con la cabeza y comencé a girarme cuando entonces Alec me dijo a mi espalda:
- Apura que tenemos que salir, ¿recuerdas? – y desapareció de la puerta.
Me adentré por completo en mi habitación y tratando de no dar un portazo, cerré también mi puerta.
Abrí velozmente el armario dónde mi ropa se amontonaba desordenada y empecé a rebuscar entre ellas.
Tenía que encontrar un conjunto que abrigase y fuese bonito.Busqué y busqué, y no encontré nada decente, o no lo que yo buscaba más bien. Así fue cómo decidí que tenía que ir de compras. 
Aún a pesar de eso, saqué los primeros jeans que encontré, se trataban precisamente de unos sueltos  pero ajustados, con esto quiero decir, que aunque se ceñían a mi piel, para nada me apretaban ni me sentía apresada por ellos (cosa que con muchos me ocurría). Y para conjuntar por arriba decidí sacar un jersey turquesa, ancho y suelto, de cuello redondo que dejaba al descubierto, en este caso, mi hombro izquierdo y que los puños de las mangas se ceñían a mi muñeca, también delicadamente y sin producir ningún tipo de presa dolorosa.
Continué rebuscando y saqué unas cómodas converse de mercadillko (probablemente de imitación) blancas con un estamapado a cuadros turquesa en algunas zonas de los laterales y el frente.
Cogí una chaqueta de color blanco sucio, que se ceñía a la cintura y de dos filas de botones al descubierto y que me llegaba hasta la rodilla.
También metí en mis bolsillos el teléfono móvil, la cartera y alguna cosa más que encontré y pensé que podría resultar útil.
Me eché un último vistazo en el espejo y entonces decidí soltarme el pelo. Y viendo en mi reflejo como caían mis rizos castaños hasta la altura del hombro decidí que estaba lista para marcharme.
Salí de mi cuarto, bajé casi corriendo las escaleras y cuando llegué al recibidor pude ver en la puerta agarrado a la manilla a mi nuevo hermanastro.
Su sonrisa se amplió cuando me vio asomarme por las escaleras y comenzó a hacerme gestos con las manos para que me apurase y bajase de una vez. Consultó el reloj y esuché un leve suspiro provenir de él.
Al parecer ibamos bien de tiempo.
cuando llegué ya a su altura, sonrientemente silbo apreciando mi esfuerzo por buscar un bonito conjunto y finalmente después de ruborizarme dijo:
-¿Lista, hermanita?
-Eeh...s-sí... - contesté apabullada
-Bien - y sonrió más ampliamente - espero que no te moleste que haya avisado a unos compañeros y amigos de clase...además así de paso vas familiarizándote con gente del nuevo instituto - continuó girándose para abrir la puerta y aprovechando para tapar su cara.
-Para nada, no hay problema - traté de forzar mi sonrisa, ya que no me apetecía para nada si quiera salir de casa.
Como todo un caballero, abrió la puerta e hizo un gesto como si fuera de la nobleza para que atravesara delante de él  la puerta.
Una vez estuvimos en la calle comencé a seguirle y pude deleitarme con la vista de unos "preciosos" chalets al lado de los nuestros y después de caminar a lo largo de numerosas calles llenas de chalets, coches y jardines con perros pude ver al fondo del paisaje un lugar rodeado por árboles, oscuros y verdes, misteriosos y hermosos.
Nos acercamos a esa zona y entonces pude ver cómo entre los árboles se abría un camino vallado, sin duda debía tratarse de un parque en el cual habían tratado de mantener lo máximo posible la naturaleza en su puro estado.
Fue entonces cuando pude escuchar a Alec decir:
-Hermoso... - mientras miraba maravillado los verdes y ocres árboles - ¿No te resulta increíble el poder ver cómo una pequeña hoja cae al suelo?
Me quedé en silencio observando una hoja que comenzaba a caer y no pude evitar pensar que era absurdo...¿Qué importancia tenía una simple hoja? Y más si lo único que conseguía era darle más trabajo a los barrenderos.
-No te parece cómo si las hojas tuvieran vida...y decidieran cambiar de aires - y se rió ante su pequeño mal chiste. - Recorrer el mundo acariciado por el aire...o al menos lo que a ti te parece un mundo...debe ser la sensación más hermosa.
Yo, no quise comprender lo que decía, sólo pensé que no eran más que una forma de embellecer un fenómeno que ocurría constantemente.
-Un día...deberíamos aprovechar la parte de atrás de este parque y venir a ver los cerezos en flor... -comentó pensativamente.
-¿Cerezos...en flor? - pregunté extrañada - ¿pero no sé supone que eso lo hacen los japoneses?
-Sí...¿por qué? - y me miró con curiosidad
-No sé...como siempre se ven ese tipo de imágenes en las películas por un momento llegué a pensar que era ficción - y enrojecí por la vergüenza mientras él, no pudiendo contenerse más, se echó a reir.
-Por supuesto que no es ficción - comentó entre lágrimas de risa - simplemente es algo que por la escasez de cerezos o por el desconocimiento que hay aquí normalmente no se le ocurre a nadie hacer - comentó con un tono más serio y añadió - Pero aún así, ¿no te parece que debe ser una hermosa forma de disfrutar un paisaje?¿A caso ver los cerezos en flor, no se puede comparar con ver las estrellas en plena noche?
-S-sí... - contesté dudosa, no quería seguirme poniendo en ridículo durante más tiempo.
-No te preocupes, un día te traeré para mostrarte lo hermoso que resulta - y me guiñó un ojo.
Preferí no contestar, así evitaba que pudiera continuar burlándose de mí.
Proseguimos con el camino, cuando llegamos a lo que aparentaba el centro del parque, pude ver una fuente justo en medio, rodeada por unos chicos jóvenes. Estos chicos y chicas al vernos acercarnos, bueno, al ver acercarse a Alec, comenzaron a agitar las manos despreocupadamente.
..."

Bueno, aquí os dejo que ya es bastante tarde y se me ha tenido que ocurrir, así sin más, una gran parte de la continuación, mi cerebro necesita descansar o si no comenzará a salir humo de él... xD
Espero que os haya gustado, que me comenteis vuestras ideas, al igual que vuestras opiniones, y si podeis, vuestro apoyo...xD
Y a no ser que ocurra algo extraño, probablemente publique la semana que viene, en martes también la continuación. Mientras tanto, trataré de poneros aquí alguna que otra secuela más, que ya tengo preparadas en mi mente y así entreteneros ^^

domingo, 21 de febrero de 2010

Historia de Natache y Alec , Pájaros en la cabeza (secuela)

A mis lectores (más bien lectoras, xD) agradecerles el constante apoyo y los comentarios, me animan mucho para seguir escribiendo, aunque no soy muy brillante para ello, por eso espero que podais estar por mucho tiempo a mi lado apoyándome y ayudándome a mejorar, espero que no me odieis por mis historias cuando les haga algo malo a los personajes (sobre todo porque las sueltas suelen ser bastante tristes). Por eso necesitaba publicaros un agradecimiento, apenas llevo 19 días con el blog y con esta 14 entradas y ya me entran ganas de escribir para complacer vuestra curiosidad y leer esos fantástico comentarios que haceis ^^
Tanto a mi gran posteadora Alemi, como a las más recientes Noelia, Tani y Patri y también sin olvidarnos de la primera, Selina y espero que tenga más lectores >< y si no con ellas es más que suficiente ^^
Si hay por ahí algún lector perdido que no haya nombrado en esta entrada, quisiera también agradecerle, simplemente por el hecho de leer las historias de una completa amateur, y con ello, sus grandes alucinaciones, tanto que en ocasiones en su mente no es casi capaz de diferenciar su existencia de su ficción, consiguiendo así no hacer ni decir otra cosas que tonterías.
Disculparme también por mis numerosas traducciones del gallego, más que nada porque por culpa de ello muchas de mis historias no tienen un exceso de sentido...y también disculparme por mis incontables expresiones gallegas.
Me repetiré otra vez más al deciros que espero que continueis leyendo mi blog por mucho tiempo y también que espero escribir mucho o bastante para vosotros, mis querid@s lectores/as. un fuerte abrazo y un gran beso, una continua felicidad y que se cumplan vuestros más preciados sueños, eso es lo que os deseo ^^  Siento que sea una cita tan larga, disfrutad el texto.
                       
"La noche...un susurro...un parque...y tus labios."
Otra vez pensaba en lo mismo, no podía reprimirme. tu dulce sonrisa, tu agradable mirada, tus delicados gestos y tu voz deslumbraba. Como un modelo ante mis ojos, como un chico normal ante los del resto. Como si sólo en mis sueños pudieras ser mi, un ser intangible, un ser superior.
-¡Nat!  - gritó entre la multitud mi preciada mejor amiga Boe - ¡Nat! - volvió a repetir sofocada.
Entonces pude ver como ese bello y hermoso ángel miraba en mi dirección y la de Boema. Comencé a enrojecer y cuando por fin estuvo a mi lado, fulminé, discretamente, con la mirada a Boe.
-¿Que ocurre, Boe? - pregunté nerviosamente.
-¡Nat! Hay grandes noticias sabías que...
-¡Hola! - Interrumpió galanmente a Boe mi amado modelo Alec. - ¿Interrumpo algo importante? - preguntó inocentemente
-P-para nada... - coemnté avergonzada e inconscientemente bajé mi tono de voz.
-Entonces, Boema, ¿te importaría si me la llevo un momento? - y juntó las manos como si fuera a rezar y las levantó por encima de su cabeza mientras se agachaba a modo de disculpa.
Sin darle tiempo a responder a  Boe, me agarró dulcemente por la muñeca, produciendo así una presa que no me hiciera daño, pero que tampoco me permitiera huir y tiró de mí hacia el patio trasero del instituto "Ma Sainte Lumière".
Cuando llegamos a la parte trasera frenó en seco y me sonrió como nunca antes se le había visto. Fue entonces cuando no pude evitar ya el dejar de desearle, el estar enamorada locamente de él. fue una sonrisa tan dulce, infantil y encantadora que deslumbró mi penoso ser con ella. Me soltó la muñeca y me dijo:
-Perdón por emterte en estos líos, Natache, pero era la única forma de librarme de esas pesadas.
Aún a pesar de que yo lo sabía, aún a pesar de esperar un no por respuesta no pude evitarlo. Y entonces solté:
-Alec, no debes preocuparte por este tipo de cosas conmigo, realmente no me importa porque yo...yo....a ti.... te...amo - nada más soltarlo me giré y mi cara empzó a arder. Quise echar a correr pero una fuerza invisible me paró los pies. Así que ya que lo había soltado, quería ahcerlo completo. Desde mi posición girada continué:
-Si tanto te molestan esas chicas, ¿por qué no sales conmigo como novios y te las quitas rápidamente de encima? - cogí aire y continué - aunque no me ames, no me importa, conseguiré...yo....conseguiré enamorarte, me esforzaré y podremos ser una pareja feliz también en la intimidad.
Me giré y pude ver aquella triste cara.
-No quisiera hacerle daño a una de mis preciadas amigas, Nat... -comentó tristemente Alec.
-¡Por favor!¡POR FAVOR, TE LO PIDO, TE LO SUPLICO!por...favor... si no... no sé lo que haré...
-Nat, no hagas ninguna locura, por favor, ¡mírame! - me ordenó  - ¡mírame a los ojos!
Y entonces, todos los años que había reprimido el impulso, aún sabiendo él que me había cambiado de instituto sólo por él, porque su madre se había vuelto a casar. No pude contenerme y me lance a sus suaves labios....
...lo besé...y me gustó...al igual que a él le gustó...
Pero me apartó empujándome suavemente.
-Nat, yo...no seré capaz de amarte, ¿lo comprendes?
-Yo lo entiendo pero...no quiero perderte por culpa de otras chicas....-dije entre sollozos - dáme una oportunidad, si te enamoras de otra, lo aceptaré o incluso si no te logras enamorar de mí, lo aceptaré y te dejaré tranquilo pero por favor, dame una oportunidad - mis lágrimas salían en su suicidio, brotando de mis ojos como si nunca antes pudieran haber salido de mi interior.
-¡hey!, Nat, deja de llorar, por favor - dijo preocupado. Entonces me abrazó y me dijo - está bien, te daré una oportunidad, pero perdóname si te llegase a ahcer daño.
-Te quiero, y nada en el mundo lo cambiará y nada podrá conseguir que me hagas daño. - le susurré cuando estábamos en medio de ese melancólico abrazo lleno también de lástima. Pude notar cómo lleno de lástima había aceptado.
Y aunque no lo quise admitir...fue lo que más me dolió. Con ello consiguió que mi corazón se apretase lleno de dolor y felicidad al mismo tiempo.
Y a partir de ese momento, fuimos novios.

sábado, 20 de febrero de 2010

El susurrar del otoño II

Aquí continúo, perdón por la tardanza ^^U, recuerdo que es una traducción, por lo que no será muy buena ^^U (traducido del gallego)Y si no lo dije en la otra, pues ahora quedais avisados, xD
Disfrutadla ^^

_______

"...
Todo lo que quedaba de camino resultó insoportable, Seira iba emocionada con aquel "gran suceso" y me contaba lo que yo ya había visto hasta que conseguí dejarla en casa, eso sí, con la amenaza de que ella me llamaría.
Retomé mi camino, hoy comeríamos fuera, con unos amigos, que yo no conocía, de mis padres.
Al parecer habían estudiado juntos cuando eran jóvenes y al volverse a encontrar decidieron ir a cenar juntos, bueno, con toda la fmailia, ya que me llevaban a mi y a mi hermano, si así se le podía considerar...
Llegué a casa y me cambié de ropa, no podía asistir con el uniforme del instituto. Me puse aquella falda azul que me llegaba hasta las rodillas, la camiseta de tiras del mismo color que la falda y la torarera y el cinturón clancos, todo aquello había sido un regalo de la abuela.
Logré encontrar el bolso blanco y me hice un recogido en el pelo, más bien, un intento. Había resultado algo similar a un moño, pero no del todo, era...indescriptible.
Ya era la hora la hora de que nos marcháramos y me estaba calzando los elegantes zapatos blancos, ya estaba lista para salir, pero de repente escuché:
-¡No!¡Tienes que ir, no se puede cancelar otra vez!
¿Otra vez? ¿Por que dijeron otra vez? Yo no estaba al tanto de eso...
Bajé las escaleras y me dirijí a la habitación de mis padres.
-¿Que sucede? -pregunté
-Tu madre tiene gripe y tu hermano está estudiando para la selectividad, creo que tendremos que cancelarlo - dijo papá.
-¿Cancelarlo?
-¡Ni se os ocurra! Ireis allí - gritó mamá.
-Por mi no hay problema con ir los dos solos papá.
-Mmm, está bien, iremos.
Nos pusimos camino al restaurante.
Era un restaurante lujoso, más de lo que esperábamos.
Nuestros acompañante en la cena estaban ya sentados y, se sorprendieron al ver que sólo acudíamos los dos.
-Hola - anunció papá y yo dije lo mismo en un susurro
-¡Hola! - saludó la otra familia al unísono.
Estaban sentados una hermosa mujer rubia que vestía elegantemente un traje rojo. En cambio el hombre era alto y llevaba gafas y vestía un traje gris oscuro. Y, justo al lado del hombre estaba un estudiante, para ser más exactos, Nerdon.
Me quedé alucinada ante tal sorpresa de verlo allí sentado.
Mi padre cogió asiento al lado de la mujer y yo, por desgracia, estaba rodeada por mi padre y por Nerdon.
Comenzaron a hablar los adultos y nos quedamos Nerdon y yo aislados. De repente comenzaron con las presentaciones.
-Bueno, va siendo hora de que ellos se enteren de quién somos cada uno, ¿no? - comentó el hombre y los otros acompasaron sus risas.
-Si - consiguió decir papá - Comenzad vosotros.
- Nosotros somos Nerdon, nuestro hijo, Anaíz y Bernold.
- Ahora a nosotros, aunque sufrimos unas cuantas bajas - y hubo más risas - Esta es Yumiles, mi hija y yo soy Arstroi - comentó papá - ¡Bueh! y los que faltan son mi hijo y mi mujer - y sonrió.
La charla con los adultos acabó y, volvió el aislamientom pero Nerdon se atrevió a dirijirme la palabra.
-Hola...Yumiles, ¿tu eres la amiga de...?
-Seira - lo corté al ver que le coostaba averiguar el nombre.
..."

Bueno, continuaré escribiendo más en el próximo momento libre que tenga ^^U
Espero que os haya gustado y que me deis vuestras opiniones ^^

El más dulce de los aromas

La fragancia que dejaba, aquel dulce olor consiguió que lo siguiera.
No eran más de las doce, y con un pequeño pero dulce olor que inundó mi nariz, llenó mi boca y purificó mis pulmones, consiguió hacer que lo deseara aún más.
Un rastro, como las migajas de pan que dejan Hansel y Gretel, o como el sendero que te llevará hasta la cumbre de la montaña, como un simple pero invisible rastro difícil de encontrar para una persona fácil para un animal.
Noté como la puerta se cerraba, justo delante mis narices, nariz que ahora parecía un hocico.
Empujé, fuertemente, empujé. La puerta finalmente cedió y entonces ese pequeño rastro del aroma que tan dulcemente había seguido, se introdujo en mí.
No aguanté más enloquecí, no pude reprimirme, no quise evitarlo y no sospeché que la heriría.
Me adentré en la oscura casa, la luz de las rendijas de las ventanas tapadas con tablones de madera casi no dejaban asomar ni un rayo de luz, así que a tientas y a oscuras tuve que guiarme en medio de la noche recorriendo ese camino olfativo.
Dos cosas me quedaron claras, no podía vivir sin él...pero mucho menos con él.
Llegué y la vi, acostada sobre la cama, tumbada, más bien tirada.
Sus cabellos lisos y sedosos se escucrrían por su espalda, sus largas pestañas estaban unidas dulcificando su rostro. Su cara se asemejaba al rostro de un ángel y no pude reprimirme, las mantas apenas cubrían sus tersos muslos. El camisón se le subía, vi entonces dónde era más profundo el dulce aroma y me lance a besarlo.

Y...

Comenzó a brotar, cálida y rojo, espesa y pegajosa, imparable, incontrolable. El líquido de la vida. Mis garras se impregnaron con él, y también mi pelaje, no podía soportarlo era insufrible, continué arañando en busca del fin de ese líquido, pero seguía, seguía y seguía. Era un flujo contínuo, no paraba y entonces dejé de oírlo.

La luna alumbraba el lago azul, como un enorme ojo me observaba. Y no pude evitar el sentirme avergonzado. Cuando volví a ser consciente las lágrimas brotaban de mis ojos al verla, a ella, a mi amada.
Desgarrado su cuello, produciéndole así una muerte rápida.
Lloré y deseé no haberme enamorado nunca...así no habría acabado de esa forma.
Mi más preciada pertenencia, mi más preciada joya, la más amada en mi vida, el más dulce de los aromas.