Bueno, después de mucho tiempo sin continuar aquí viene la siguiente entrega de Pájaros, esta vez esperaré escribir, más... ^^, o al menos eso intentaré, jajajaja
_____________________________________________
"...
Aunque parecía absurdo, Alec se había quedado dormido viendo deportes, algo inimaginable, pero ahí no estaba el quid de la cuestión, si no en que su posición era tan extraña como indescriptible.
Decidimos comer, por fin, tratando de olvidar el asunto de su postura para dormir.
Cuando acabamos la silenciosa comida entre mis pequeñas carcajadas reprimidas y sus fulminaciones de mirada, fuimos juntos al salón, y nos sentamos, cada uno en un sillón.
Los segundos pasaban cada vez más insoportables así que decidí marcharme, pero, cuando me disponía a hacerlo él habló.
- ¿Porqué te reiste tanto por cómo dormía?
Mi cara debió ser un poema para él. No tenía una respuesta clara, era...dificil de explicar.
-Nada, nada, déjalo....-traté de buscar una excusa lo más rápido posible- no lo entenderías... - intenté desviar la conversación.
Salí casi corriendo mientras el estaba abriendo la boca para poder gritarme algo....sólo que me encerré rápidamente en mi habitación por lo que no pude escuchar lo que quería decirme, supongo que por suerte.
Estuve respasando anotaciones de los estudioss, escuchándo música, pero mi concentración era nula, no podía parar de pensar en la cara que tenía mientras dormía.
Unos leves golpes en las puertas lograron que mi atención se desviara hasta la puerta entonces vi como se abría y atravesaba mi habitación mi hermanastro.
Sentí como si mi corazón fuese a estalllar, traté de respirar, pero me costaba...
Alec cerró la puerta nada más entrar y se dirigió a mi cama, dónde se sentó.
Continué como si estuviese estudiando, aunque se dificultaba al notar la constante y fija mirada de Alec en mi espalda. De vez en cuando giraba un poco mi cabeza para ver si seguía allí, y, como no, no me defraudaba, incansable, continuaba allí, torturándome, mirándome ciegamente, mirándome fijamente.
Podeis pensar que estoy loca al decir ciegamente, pero era...como si realmente no me mirase, mantenía sus ojos en mí, pero no aparentaba estar mirándome a mi, parecía como si me pudiese atravesar con la mirada.
Cansada, aburrida y agobiada al tenerlo allí, decidí preguntar:
-¡¿Qué?!
-No, nada, déjalo, no lo entenderías. - hizo burla de mis palabras anteriormente dichas, mientras sonreía forzadamente.
-Boh...- mostré mi indignación pero comprobé que me seguía mirando fijamente.
-¡¿Pero se puede saber que ocurre?! - pregunté casi gritando.
-Ya te dije que no me pasaba nada - dijo poniéndo una cara inocente.
Furiosa me levanté y me planté enfrente de él.
-¿Me lo vas a decir de una vez o te largas? - exasperada puse mi voz más amenazante.
Entonces, para mi sorpresa él, Alec, rió y tirándome de un brzao me tumbó sobre mi cama, justo a su lado.
Mi cara enrojeció al instante...él en cambio, actuó despreocupadamentey se echó hacia atrás quedando tumbado justo a mi lado.
-Sé que no me dirás porqué te reías...pero me gustaría que confiases más en mí... - dijo tristemente en un susurro - Sé que a lo mejor no soy la persona más confiable del mundo, y mucho menos la más buena, pero, en serio, me gustaría servirte de apoyo, ya que yo no lo tuve cuando me trasladé aquí...y yo... - dudó al continuar - realmente lo habría necesitado... - finalizó, un poco amargado por ello.
Me incorporé en la cama, quedando sentada, y le miré fijamente a la cara, tenía la mirada perdida en dirección a la ventana.
-Así que ya sabes - dijo más alegremente mientras él también se incorporaba en al cama, y, mientras despeinaba mis cabellos añadió - si necesitas algo, cuenta con tu hermano mayor para lo que sea.
Sonriendo, desapareció de la habitación.
Me volví a tumbar en la cama, mi corazón estaba desenfrenado, y al mismo tiempo dolido, no sabía que hacer... las horas pasaron más rápido de lo que esperaba mientras estaba tumbada, así que cuando fui consciente de estar tumbada, escuché el ruido de la puerta, debían ser Tiara y papá, que acababan de regresar, pero...¡¿ya era de noche?!,¡si a penas acababa de comer hacía un rato!
Bajé a saltos las escaleras y lso vi allí, en el recibidor, ambos muy pálidos, con los ojos rojos, cansados...y me vi en la obligación de preguntar:
-¿Que es lo que ha ocurrido?
-Y no nos vengais con que es cosa del cansancio. - añadió una voz a mi espalda.
"la luz, el sol, todo es tan puro, que mi negrura no será nada más que tu sombra, o no por el momento...dijo aquella extraña gaviota"
Una vez que estuvimos todos en el salón, nos contaron lo que pasaba, esta mañana le había dado un ataque al corazón a mi abuela, mi abuelo, del susto, mientras bajaba por las escaleras resvaló y se había abierto la cabeza, por suerte una vecina al escuchar mucho ruido había llamado a la policía, y estos, a su vez, cuando aparecieron y pudieron entrar a la ambulancia.
Llegaron demasiado tarde. Los abuelos habían fallecido antes de que llegase la ambulancia.
Al parecer, papá y Tiara no querían contárnoslo por miedo a nuestra reacción, me refiero, no cómo habían muerto, simplemente nos querían decir que habían muerto, una vez que estuviese confirmado, claro está.
No habría funeral, simplemente, velarían toda la noche por ellos.
Las lágrimas brotaban de mis ojos, mis abuelos, aquellas personas a las que casi quería más que a mis padres, me habían cuidado. criado y mimado, no podía pensar que se hubieran ido, no para siempre.
Unos fuertes brazos me arroparon y acurrucada en ellos lloré. No eran nada más ni nada menos que los Alec, que mientras me sostenía delicadamente entre sus brazos trataba de demostrarme, que lo tenía allí, como mi pañuelo.
Logré conciliar el sueño, aunque no con poco esfuerzo, entonces volví a ser consciente de que al levantarme por la mañana empezaría una nueva vida, nadie sabría de la muerte de mis abuelos, por lo que no necesitaba quedarme en casa descansando como habían sugerido tanto papá como Tiara.
No podía hacerlo, si no me deprimiría al volver a pensar en ellos. O no por ahora...
..."
Licencia

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viernes, 13 de agosto de 2010
sábado, 3 de julio de 2010
Pájaros en la cabeza VIII
Bueeeeeeeeeeeeeeeeno, como de costumbre, mi vagancia es máxima, pero debeis comprender, estoy de vacaciones T^T
Así que...como no sorprenderme que siendo yo tan vaga como soy, ya estemos a punto de llegar al décimo capítulo o a la décima entrega (más acertada esta última denominación)
Para aclarar las dudas de Alemi, tranquila, no es mi intención dejar de escribir, aunque me veo en la obligación de negarte que sea "tan magnífica" ¬¬. Y aún así, tantas señales mando de dejar de escribir? xD
Gracias por leer cada publicación que hago, me llena de emoción ver que cada día me seguís comentando y que sigais mi blog incondicionalmente, sobre todo después de observar que soy vaga hasta más no poder.
Y antes de nada, un comentario por el cual creo que actualmente soy fan de una escritora, aunque yo la conocí por ser la creadora de la trama de un manga, me parece adecuado nombrarla al desbaratarme todos los planes y aún así hacer un shojo en toda regla, xD, y ella es... Miyuki Kobayashi y quien quiera decir algo en su contra....se las verá conmigo, xD
Disfrutad la entrega ^^
______________________________
"...
Abrí los ojos. Un cuervo negro apareció por mi mente. ¿Porqué no aparecían más que pájaros por mis sueños? Eran distintos cada vez, porque aún a pesar de ser la misma clase de pájaro...era capaz de diferenciarlo... algo que me parecía increíble para ser "yo".
Arranqué las sábanas de la cama, mi cuerpo sudaba por completo, últimamente las temperaturas habían subido mucho... o al menos eso aparentaba en mi cuarto.
Salí al pasillo. Olía a café mezclado con vainilla y unas tostadas con mermelada de fresa. ¿Increíble, cierto? Pero todo se decía a la costumbre, estaba cocinando papá, porque era lo que siemrpe, desde que era muy pequeña, me hacía para el desayuno.
Me metí en el baño, me aseé digamso que "lo justo" y bajé casi corriendo en dirección a la cocina, allí se encontraba el recién duchado Alec, el nuevo "chef" Alphonse y para mi sorpresa la agotada Tiara.
-Buenos días - saludé tratando de aparentar estar lo más despierta posible.
-Buenos días "bella durmiente" - se burló papá de mí. A lo que Alec aceptó como comentario adecuado, al atragantarse con el café mientras se reía.
Y en cambio Tiara sonrió debilmente.
Papá me puso en la mesa una taza llena de café y un plato con un par de tostadas, lo que me sorprendió por lo raro del asunto.
Me senté mientras le agradecía a papá, vengándome por lo de antes:
-Gracias Arguiñano* - y volví a notar cómo Alec se atragantaba de la risa. Cuando paró de reir, por fin pregunté - ¿Que es lo que ocurre Tiara?, se te nota muy cansada.
-Verás, cariño... - comenzó papá, pero tras la fulminación de Tiara se calló.
-No es nada grave, sólamente es el estrés...nada importante. - y sonrió tratando de tranquilizarme.
Continuamos con el desayuno. Rico y delicioso, cómo siempre. A ver, no es que resultase difícil de hacer ese desayuno, pero papá le daba un toque, que lo hacía especial.
Cuando ya acabamos retiré mi plato y lo puse en el lavadero mientras papá decía cómo si fuese la música de ambiente:
-Bueno, chicos, portaros bien que hoy no vamos a venir hasta la noche Tiara y yo, tenemos que arreglar unos asuntos...
-Ya os dejé la comida hecha, sólo es calentarla -añadió Tiara con una voz amable.
A los pocos minutos de esta breve conversación desaparecieron con el coche dejándonos así, sólos, a Alec y a mí.
Éste cogió un bol que llenó de palomitas y se tumbó en el sofá poniéndose a ver un partido de fútbol que había grabado. Cuando me vio parada en la puerta me dijo:
-¿Te apuntas?
A lo que yo contesté:
-Avísame cuando vayas a comer.
Y así fue cómo subí a mi cuarto, reordené mi habitación y, ya finalmente, encendí el ordenador.
Lo primero que hice fue ponerme a llorar, ¿extraño, no? Pues la verdad era algo común teniendo en cuenta que mi fondo de pantalla no era nada más y nada menos que una foto en la que salíamos papá, mamá y yo. Los tres sonrientes. Mamá con sus largos y brillantes cabellos morenos, con sus ojos llenos de alegría y vitalidad, cuando aún estaba viva.
Mis lágrimas caían, incesantes, desde su muerte no había utilizado este ordenador, de hecho, papá y yo habíamos decidido guardarlo, ¿cómo había acabado aquí?
Lo siguiente que hice, después de admirar la belleza de mi madre y la juventud de mi padre, fue cambiar la imagen. Puse uno de estos fondos que te vienen dados ya por el sistema operativo. Lo siguiente fue desesperarme por la lentitud y a continuación, abrir mi correo electrónico. Era increíble pero había recibido 50 mensajes en apenas dos días, un récord para mi poco utilizado correo electrónico.
Comencé a mirar, Camila, Ariadna, Bryan, Zecil, Mark...y seguía la lista de nombres varios, hasta que comencé a darme cuenta, que había un nombre que no hacía más que repetirse, "Gilvert".
Decidí leer y contestar los mensajes, casi todos decían las mismas cosas "¿Cómo estás?", "¿Que tal la mudanza?","¿Cómo es tu nueva escuela?" y bla, bla, bla...
Había algunos, cómo el de Zecil, mi mejor amiga, que era más sincero y simplemente me contaba cotilleos y me advertía de que o le daba mi número de teléfono o me mataba, lo que no pudo evitar sacarme una sonrisa. O, también, el de su novio Bryant, el cual me hablaba de lo fantástico que sería irme a visitar, conocería nuevas chicas, nuevos, chicos, sitios nuevos...hasta me gastab bromas cómo si estuviese allí enfrente de él hablando, sin duda eran grandes personas. (por ejemplo una de las bromas era la de conocer nuevas chicas, ya que "estaba aburrido de siempre las mismas". Y en cambio no podía separarse de Zecil...)
Que bonito y empalagoso es el amor, no pude evitar pensar sólo de recordarlos.
Cuando me día cuenta ya eran las dos y media, y Alec ni si quiera había venido a avisarme. Esperaba que me molestase al rededor de las dos, pero ni se había dignado a venir.
Apagué la pantalla del ordenador y bajé indignada.
Me acerqué a lasala y entonces lo comprendí. Me entró la risa, quise aguantarme, pero estallé en carcajadas. Tuve que salir de la habitación, y entonces escuché un gemido a mi espalda.
-¿Que te pasa? - preguntó una voz ronca.
-Na-na-nada - dije tratando de aguantar la risa sin éxito.
Alec se levantó y se miró al espejo, entonces algo molesto me dijo mientras miraba la hora:
-Vayamos a comer.
Cuando pasó a mi lado me fulminó con la mirada pero era demasiado gracioso como para que parase de reir.
..."
______________________________
Anotaciones:
* Arguiñano: Referido a Karlos Arguiñano Urkiola; es un cocinero, presentador de televisión, actor y empresario español. Es muy popular en España desde comienzos de los años noventa por sus programas de cocina en televisión, realizados, primero, en el canal público y, después, en el canal privado Telecinco, donde presenta en la actualidad Karlos Arguiñano en tu cocina.
P.D.: Me he dado cuenta que escribo más comentarios personales que historias, xD, Gracias por haber llegado hasta este punto de la lectura y disfrutad de un feliz y relajante verano ^^
Así que...como no sorprenderme que siendo yo tan vaga como soy, ya estemos a punto de llegar al décimo capítulo o a la décima entrega (más acertada esta última denominación)
Para aclarar las dudas de Alemi, tranquila, no es mi intención dejar de escribir, aunque me veo en la obligación de negarte que sea "tan magnífica" ¬¬. Y aún así, tantas señales mando de dejar de escribir? xD
Gracias por leer cada publicación que hago, me llena de emoción ver que cada día me seguís comentando y que sigais mi blog incondicionalmente, sobre todo después de observar que soy vaga hasta más no poder.
Y antes de nada, un comentario por el cual creo que actualmente soy fan de una escritora, aunque yo la conocí por ser la creadora de la trama de un manga, me parece adecuado nombrarla al desbaratarme todos los planes y aún así hacer un shojo en toda regla, xD, y ella es... Miyuki Kobayashi y quien quiera decir algo en su contra....se las verá conmigo, xD
Disfrutad la entrega ^^
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"...
Abrí los ojos. Un cuervo negro apareció por mi mente. ¿Porqué no aparecían más que pájaros por mis sueños? Eran distintos cada vez, porque aún a pesar de ser la misma clase de pájaro...era capaz de diferenciarlo... algo que me parecía increíble para ser "yo".
Arranqué las sábanas de la cama, mi cuerpo sudaba por completo, últimamente las temperaturas habían subido mucho... o al menos eso aparentaba en mi cuarto.
Salí al pasillo. Olía a café mezclado con vainilla y unas tostadas con mermelada de fresa. ¿Increíble, cierto? Pero todo se decía a la costumbre, estaba cocinando papá, porque era lo que siemrpe, desde que era muy pequeña, me hacía para el desayuno.
Me metí en el baño, me aseé digamso que "lo justo" y bajé casi corriendo en dirección a la cocina, allí se encontraba el recién duchado Alec, el nuevo "chef" Alphonse y para mi sorpresa la agotada Tiara.
-Buenos días - saludé tratando de aparentar estar lo más despierta posible.
-Buenos días "bella durmiente" - se burló papá de mí. A lo que Alec aceptó como comentario adecuado, al atragantarse con el café mientras se reía.
Y en cambio Tiara sonrió debilmente.
Papá me puso en la mesa una taza llena de café y un plato con un par de tostadas, lo que me sorprendió por lo raro del asunto.
Me senté mientras le agradecía a papá, vengándome por lo de antes:
-Gracias Arguiñano* - y volví a notar cómo Alec se atragantaba de la risa. Cuando paró de reir, por fin pregunté - ¿Que es lo que ocurre Tiara?, se te nota muy cansada.
-Verás, cariño... - comenzó papá, pero tras la fulminación de Tiara se calló.
-No es nada grave, sólamente es el estrés...nada importante. - y sonrió tratando de tranquilizarme.
Continuamos con el desayuno. Rico y delicioso, cómo siempre. A ver, no es que resultase difícil de hacer ese desayuno, pero papá le daba un toque, que lo hacía especial.
Cuando ya acabamos retiré mi plato y lo puse en el lavadero mientras papá decía cómo si fuese la música de ambiente:
-Bueno, chicos, portaros bien que hoy no vamos a venir hasta la noche Tiara y yo, tenemos que arreglar unos asuntos...
-Ya os dejé la comida hecha, sólo es calentarla -añadió Tiara con una voz amable.
A los pocos minutos de esta breve conversación desaparecieron con el coche dejándonos así, sólos, a Alec y a mí.
Éste cogió un bol que llenó de palomitas y se tumbó en el sofá poniéndose a ver un partido de fútbol que había grabado. Cuando me vio parada en la puerta me dijo:
-¿Te apuntas?
A lo que yo contesté:
-Avísame cuando vayas a comer.
Y así fue cómo subí a mi cuarto, reordené mi habitación y, ya finalmente, encendí el ordenador.
Lo primero que hice fue ponerme a llorar, ¿extraño, no? Pues la verdad era algo común teniendo en cuenta que mi fondo de pantalla no era nada más y nada menos que una foto en la que salíamos papá, mamá y yo. Los tres sonrientes. Mamá con sus largos y brillantes cabellos morenos, con sus ojos llenos de alegría y vitalidad, cuando aún estaba viva.
Mis lágrimas caían, incesantes, desde su muerte no había utilizado este ordenador, de hecho, papá y yo habíamos decidido guardarlo, ¿cómo había acabado aquí?
Lo siguiente que hice, después de admirar la belleza de mi madre y la juventud de mi padre, fue cambiar la imagen. Puse uno de estos fondos que te vienen dados ya por el sistema operativo. Lo siguiente fue desesperarme por la lentitud y a continuación, abrir mi correo electrónico. Era increíble pero había recibido 50 mensajes en apenas dos días, un récord para mi poco utilizado correo electrónico.
Comencé a mirar, Camila, Ariadna, Bryan, Zecil, Mark...y seguía la lista de nombres varios, hasta que comencé a darme cuenta, que había un nombre que no hacía más que repetirse, "Gilvert".
Decidí leer y contestar los mensajes, casi todos decían las mismas cosas "¿Cómo estás?", "¿Que tal la mudanza?","¿Cómo es tu nueva escuela?" y bla, bla, bla...
Había algunos, cómo el de Zecil, mi mejor amiga, que era más sincero y simplemente me contaba cotilleos y me advertía de que o le daba mi número de teléfono o me mataba, lo que no pudo evitar sacarme una sonrisa. O, también, el de su novio Bryant, el cual me hablaba de lo fantástico que sería irme a visitar, conocería nuevas chicas, nuevos, chicos, sitios nuevos...hasta me gastab bromas cómo si estuviese allí enfrente de él hablando, sin duda eran grandes personas. (por ejemplo una de las bromas era la de conocer nuevas chicas, ya que "estaba aburrido de siempre las mismas". Y en cambio no podía separarse de Zecil...)
Que bonito y empalagoso es el amor, no pude evitar pensar sólo de recordarlos.
Cuando me día cuenta ya eran las dos y media, y Alec ni si quiera había venido a avisarme. Esperaba que me molestase al rededor de las dos, pero ni se había dignado a venir.
Apagué la pantalla del ordenador y bajé indignada.
Me acerqué a lasala y entonces lo comprendí. Me entró la risa, quise aguantarme, pero estallé en carcajadas. Tuve que salir de la habitación, y entonces escuché un gemido a mi espalda.
-¿Que te pasa? - preguntó una voz ronca.
-Na-na-nada - dije tratando de aguantar la risa sin éxito.
Alec se levantó y se miró al espejo, entonces algo molesto me dijo mientras miraba la hora:
-Vayamos a comer.
Cuando pasó a mi lado me fulminó con la mirada pero era demasiado gracioso como para que parase de reir.
..."
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Anotaciones:
* Arguiñano: Referido a Karlos Arguiñano Urkiola; es un cocinero, presentador de televisión, actor y empresario español. Es muy popular en España desde comienzos de los años noventa por sus programas de cocina en televisión, realizados, primero, en el canal público y, después, en el canal privado Telecinco, donde presenta en la actualidad Karlos Arguiñano en tu cocina.
P.D.: Me he dado cuenta que escribo más comentarios personales que historias, xD, Gracias por haber llegado hasta este punto de la lectura y disfrutad de un feliz y relajante verano ^^
domingo, 20 de junio de 2010
Historia de Gilvert y Mia, Pájaros en la cabeza (secuela)
Como sé que no os gusta Gilvert, necesito explicar lo que realmente le sucede, para eso creo esta secuela (además de como disculpa por tanta tardanza en escribir, en genral ^^. Espero que os guste :3
Apenas tenía seis años cuando pude verla por primera vez. Resplandecía, brillaba, era como un ángel.
Sus largos cabellos le llegaban hasta la cintura, su profunda mirada era verde esmeralda, su amable sonrisa relucía y su pequeña estatura y esbelta figura la hacían el ser más hermoso visto en mucho tiempo.
Desde ese momento en que la vi, decidí acercarme y declarle mi amor. Pero cuando traté de decírselo, algo surgió en mi estómago, impidiéndome hablar con coherencia.
Ella lentamente se acercó, como un diamante su belleza inundaba mis pulmones.
Y simplemente se posó delante mía, como el sol al cielo y sonriendo dijo:
-Seamos amigos, ¿de acuerdo? - Dijo inquisitivamente - Yo me llamo Mía... ¿y tú?
-G-g-gilv-v-v-ert - Me costó pronunciarlo, estaba tan nervioso y feliz. La chica más hermosa que nunca había visto decidía hablarme.
Desde entonces nos hicimos inseparables. Éramos como uña y carne, pero a los doce decidió que también estaba bien tener amigas.
Me dejó tirado, no podía evitarse, era su naturaleza, ser sociable, pero mientras ella lo era, cada vez que hablaba con alguien que no fuese yo mi pecho se apretaba, me empezaba a costar respirar. Así que un día decidí dejarla ir. Enamorarme de alguien que sí me correspondiese.
Empecé a salir con una chica que me preguntó de ser su novio a mitades de nuestro sexto curso. Y, por supuesto, acepté. No era más que el principio de mi plan de olvido.
Pero, no se podía evitar mi mirada se iba hacia ella, y esa chica con la que empezara a salir, decidió cortar conmigo debido al poco caso que le hacía.
Mi existencia continuó de forma semejante, sólo que es ta vez, ella, Mía, decidió volver a hablarme un poco más de lo normal y comenzó a contarme sus problemas, sobre todo los amorosos.
Cada vez que oía la historia de un chico que le gustase a ella y no le hacía caso...mi sangre hervía...no se podía evitar.
Pero sin dudarlo, el peor día fue cuando el profesor de historia advirtió a la clase que Mía se mudarí al finalizar la semana.
El mundo se me vino encima. Quise ser el aire, para poder seguirla allá dónde fuese.
lunes, 7 de junio de 2010
Pájaros en la cabeza VII
Hola a todos ^^
Bueno, espero que comprendais (especialmente Alemi) que por una serie de motivos (falta de inspiración, ganas, y necesidad de estudiar para los exámenes finales) no pude, ni quise un poco publicar.
Por así decirlo, tener a tanta gente pendiente (tampoco soys tantas, pero para mi soys casi un mundo) consigue...no desmotivarme, pero si me quita la inspiración, xD.
Además, me he dado cuenta que con presión no funciono bien y, además necesito un "echo" para ser capaz de escribir "decentemente", así que mil disculpas por dejarlo un poco tirado tanto el blog como el relato que, en serio, es de lo más largo que he logrado escribir, lo que me hace sentir muy orgullosa de mi pequeña ^^
Por cierto, otras nuevas noticias, xD. Había dejado por una temporada el fansub (no me vi capacitada para seguir con él por los mismos motivos) pero creo que volveré otra vez una vez que el curso acabe y trabajaré incontinuamente y desinteresadamente para ellos a partir de ahora ^^
Y una última cosa antes de e´sta séptima entrega, bueno, en realidad son dos, xD, me gustaría y me haría mucha ilusión, que a parte de Alemi, el resto también leyerais el resto de mi blog y, ya si que lo último, gracias Patri (Ailin) por seguir escribiendo esas maravillosas historias que tu ahces, en las cuales es impresionante lo bien que caracterizas a casi todos, como ves, desde otros puntos de vista a las gentes de tu alrededor (aunque siempre hay algún que otro fallo de personalidades que le dan ese toque... novelesco ^^) y lo bien que te manejas escribiendo, chica, que es una pena que nadie logre descubrirte porque eres realmente impresionante ^^
Disfrutad de esta nueva y para-nada-emocionante entrega de "Pájaros en la cabeza" ^^
_______________________
"...
caminé casi corriendo al lado de Alec, el cual tenía un semblante serio. Me fijé lo que pude en su cara, a parte de ese semblante serio, pude ver cómo le temblaban ligeramente los labios. Se le notaba preocupado y pude ver en sus ojos...¿tristeza?...no, no podía ser eso, sería imposible....¿o no?
Fuera lo que fuese sólo sabía que las cosas no estaban bien entre nosotros y que tenía que decir algo para tranquilizarlo antes de llegar a casa.
Después de un ligero impulso de estos típicos "saltito-carrera" logré casi alcanzarlo y decidí comenzar el recital:
-A-Alec... -nada, no obtuve respuesta, seguía serio y frío caminando hacia delante - Alec - dije esta vez más confiada y elevando ligeramente el tono de voz, lo que consiguió exactamente el mismo efecto. Suspiré, ¿que más podía hacer para que me intentara escuchar? Sabíamos ambos que no se había parado no porque no me oyera, no, eso no era, si no que se trataba de estar molesto conmigo. No pude contener la risa y entonces recordé. ¿Que es lo que mejor se puede hacer en estos casos? Ahí estaba la solución.
Di dos o tres pasos-saltos de aquellos hasta que lo adelanté me planté delante de él y lo miré seriamente. Caso omiso.
Segundo intento: di dos o tres pasos-saltos y esta vez con toda la poca fuerza que me caracterizaba agarré con fuerza su gran y larga mano.
De tacto suave, como se esperaba de Alec. Lo agarré con mis amnos, con ambas y empecé a tirar de él, para que al menos redujera la velocidad. Imposible, pensé. y entonces noté arder su mano...¿o era la mía? lo único que supe fue que no podía dejarla ir y entonces le dije casi gritando:
-¡Alec, por el amor de Dios, escúchame! - se giró impresionado y mirándome con una expresión de incredulidad -¡Gracias! -continué exaltada tratando de tranquilizarme.
Lo miré, nos miramos, serios ambos y, como de costumbré le entró la risa al ver mi seria expresión. Molesta por sus dulces carcajadas le di un débil puñetazo en su fuerte brazo, lo que hizo que explotara.
Entre lágrimas de risa trato de disculparse dicéndome:
-Perdóname, supongo que me pasé un poco...pero esque...ese maníaco, me sentí incapaz de protegerte, y eso me hizo sentir mal...no debí haber reaccionado así contigo, bastante tienes ya con la parte que te toca, ¿no? - y a modo de mostrar aprecio acarició mi cabeza consiguiendo que me despeinara.
Al no ver gran reacción en mi expresión, ya más serio añadió con una dulce e inocente voz de niño pequeño:
-Me...¿perdonarías? - y su expresión fue la más dulce de las expresiones, y sus gestos fueron los más adorables que nunca había visto hasta entonces, y entonces giré mi acalorada cara solté mi ardiente mano y murmuré un "que no se vuelva a repetir" enfurruñada.
Continuamos el camino ya más ameno, charlando y conversando, comentando sobre sus encantadoras amistades y sobre el pintoresco entorno.
Llegamos a casa dónde nos recibiron entre risas y un inesperable ambiente lleno de amor pasteloso y pesado Tiara y papá.
Entre carcajadas y amenas charlas cenamos y nos despedimos con un "no os acosteis muy tarde que mañan teneis que ir a clase" de ambos.
Subí las escaleras hasta llegar a la puerta de mi habitación. Con la pesadez de la necesidad de abrirla y despedirme del mundo hasta la mañana siguiente traté de demorarme lo máximo posible. Suspiré, ¿que podía hacer? era una intensa lucha entre mis párpados y ese horrible que llegaría en el mañana.
-Por mucho que mires la puerta si no la abres con las manos será imposible, tu mente a´n no se desarrolló tanto. - Me sobresaltó Alec susurrándome esta burla al oído.
Me giré molesta y pude ver su sonrisa en la cara. Para mi bien, o para mi mal el me acorraló en la puerta. Sólo tenía dos opciones o abrir la puerta y desprenderme de mi cansancio acumulado en la aparentemente cómoda y mullida cama o soportar las burlas de lo ocurrido en el día.
Sorprendentemente, con una cara de no comprender lo que pasaba Alec ayudó a mi cansancio abriéndome la puerta mientraas decía:
-Adelante, su real majestad, sus aposentos están listos para usar... -mientras me guiñaba un ojo.
Algo molesta entré y justo antes de entrar me apré a su lado y, en mi defensa, como buena hermana que soy, decidí darle un beso de buenas noches en la mejilla y cerrarle la puerta en las narices.
Quemaba, mi cara se deretía. ¿Cómo podía haber sacado tanto valor para darle un beso en la mejilla? Nunca había sido capaz, ni si quiera con papá, siemrpe me había avergonzado mucho ese tema. Pero con el único afán de burlarme le di un beso en su suave, pero fuerte mejilla. Sin duda había sido el mejor de los olores respirados hasta antes. Probablemente sería la loción que usaar después de las duchas, ddel afeitado o lo que fuera, pero tenía una fragancia....que supe reconocer en un futuro cómo la de Alec. Dulce, pero al mismo tiempo dura, masculina, fuerte, encantadora...
¿Que me pasaba para pensar de esa forma, tan obsesionada estaba? o esque simplemente ¿estaba nerviosa por el día siguiente que trataba de distraer a mimente de cualquier modo?
"El regreso al cielo, el camino hacia el sol, ese ínfimo, brillante y amado astro, provocará tu muerte, y entonces emprendió el vuelo ese majestuoso cuervo"
..."
Bueno, espero que comprendais (especialmente Alemi) que por una serie de motivos (falta de inspiración, ganas, y necesidad de estudiar para los exámenes finales) no pude, ni quise un poco publicar.
Por así decirlo, tener a tanta gente pendiente (tampoco soys tantas, pero para mi soys casi un mundo) consigue...no desmotivarme, pero si me quita la inspiración, xD.
Además, me he dado cuenta que con presión no funciono bien y, además necesito un "echo" para ser capaz de escribir "decentemente", así que mil disculpas por dejarlo un poco tirado tanto el blog como el relato que, en serio, es de lo más largo que he logrado escribir, lo que me hace sentir muy orgullosa de mi pequeña ^^
Por cierto, otras nuevas noticias, xD. Había dejado por una temporada el fansub (no me vi capacitada para seguir con él por los mismos motivos) pero creo que volveré otra vez una vez que el curso acabe y trabajaré incontinuamente y desinteresadamente para ellos a partir de ahora ^^
Y una última cosa antes de e´sta séptima entrega, bueno, en realidad son dos, xD, me gustaría y me haría mucha ilusión, que a parte de Alemi, el resto también leyerais el resto de mi blog y, ya si que lo último, gracias Patri (Ailin) por seguir escribiendo esas maravillosas historias que tu ahces, en las cuales es impresionante lo bien que caracterizas a casi todos, como ves, desde otros puntos de vista a las gentes de tu alrededor (aunque siempre hay algún que otro fallo de personalidades que le dan ese toque... novelesco ^^) y lo bien que te manejas escribiendo, chica, que es una pena que nadie logre descubrirte porque eres realmente impresionante ^^
Disfrutad de esta nueva y para-nada-emocionante entrega de "Pájaros en la cabeza" ^^
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"...
caminé casi corriendo al lado de Alec, el cual tenía un semblante serio. Me fijé lo que pude en su cara, a parte de ese semblante serio, pude ver cómo le temblaban ligeramente los labios. Se le notaba preocupado y pude ver en sus ojos...¿tristeza?...no, no podía ser eso, sería imposible....¿o no?
Fuera lo que fuese sólo sabía que las cosas no estaban bien entre nosotros y que tenía que decir algo para tranquilizarlo antes de llegar a casa.
Después de un ligero impulso de estos típicos "saltito-carrera" logré casi alcanzarlo y decidí comenzar el recital:
-A-Alec... -nada, no obtuve respuesta, seguía serio y frío caminando hacia delante - Alec - dije esta vez más confiada y elevando ligeramente el tono de voz, lo que consiguió exactamente el mismo efecto. Suspiré, ¿que más podía hacer para que me intentara escuchar? Sabíamos ambos que no se había parado no porque no me oyera, no, eso no era, si no que se trataba de estar molesto conmigo. No pude contener la risa y entonces recordé. ¿Que es lo que mejor se puede hacer en estos casos? Ahí estaba la solución.
Di dos o tres pasos-saltos de aquellos hasta que lo adelanté me planté delante de él y lo miré seriamente. Caso omiso.
Segundo intento: di dos o tres pasos-saltos y esta vez con toda la poca fuerza que me caracterizaba agarré con fuerza su gran y larga mano.
De tacto suave, como se esperaba de Alec. Lo agarré con mis amnos, con ambas y empecé a tirar de él, para que al menos redujera la velocidad. Imposible, pensé. y entonces noté arder su mano...¿o era la mía? lo único que supe fue que no podía dejarla ir y entonces le dije casi gritando:
-¡Alec, por el amor de Dios, escúchame! - se giró impresionado y mirándome con una expresión de incredulidad -¡Gracias! -continué exaltada tratando de tranquilizarme.
Lo miré, nos miramos, serios ambos y, como de costumbré le entró la risa al ver mi seria expresión. Molesta por sus dulces carcajadas le di un débil puñetazo en su fuerte brazo, lo que hizo que explotara.
Entre lágrimas de risa trato de disculparse dicéndome:
-Perdóname, supongo que me pasé un poco...pero esque...ese maníaco, me sentí incapaz de protegerte, y eso me hizo sentir mal...no debí haber reaccionado así contigo, bastante tienes ya con la parte que te toca, ¿no? - y a modo de mostrar aprecio acarició mi cabeza consiguiendo que me despeinara.
Al no ver gran reacción en mi expresión, ya más serio añadió con una dulce e inocente voz de niño pequeño:
-Me...¿perdonarías? - y su expresión fue la más dulce de las expresiones, y sus gestos fueron los más adorables que nunca había visto hasta entonces, y entonces giré mi acalorada cara solté mi ardiente mano y murmuré un "que no se vuelva a repetir" enfurruñada.
Continuamos el camino ya más ameno, charlando y conversando, comentando sobre sus encantadoras amistades y sobre el pintoresco entorno.
Llegamos a casa dónde nos recibiron entre risas y un inesperable ambiente lleno de amor pasteloso y pesado Tiara y papá.
Entre carcajadas y amenas charlas cenamos y nos despedimos con un "no os acosteis muy tarde que mañan teneis que ir a clase" de ambos.
Subí las escaleras hasta llegar a la puerta de mi habitación. Con la pesadez de la necesidad de abrirla y despedirme del mundo hasta la mañana siguiente traté de demorarme lo máximo posible. Suspiré, ¿que podía hacer? era una intensa lucha entre mis párpados y ese horrible que llegaría en el mañana.
-Por mucho que mires la puerta si no la abres con las manos será imposible, tu mente a´n no se desarrolló tanto. - Me sobresaltó Alec susurrándome esta burla al oído.
Me giré molesta y pude ver su sonrisa en la cara. Para mi bien, o para mi mal el me acorraló en la puerta. Sólo tenía dos opciones o abrir la puerta y desprenderme de mi cansancio acumulado en la aparentemente cómoda y mullida cama o soportar las burlas de lo ocurrido en el día.
Sorprendentemente, con una cara de no comprender lo que pasaba Alec ayudó a mi cansancio abriéndome la puerta mientraas decía:
-Adelante, su real majestad, sus aposentos están listos para usar... -mientras me guiñaba un ojo.
Algo molesta entré y justo antes de entrar me apré a su lado y, en mi defensa, como buena hermana que soy, decidí darle un beso de buenas noches en la mejilla y cerrarle la puerta en las narices.
Quemaba, mi cara se deretía. ¿Cómo podía haber sacado tanto valor para darle un beso en la mejilla? Nunca había sido capaz, ni si quiera con papá, siemrpe me había avergonzado mucho ese tema. Pero con el único afán de burlarme le di un beso en su suave, pero fuerte mejilla. Sin duda había sido el mejor de los olores respirados hasta antes. Probablemente sería la loción que usaar después de las duchas, ddel afeitado o lo que fuera, pero tenía una fragancia....que supe reconocer en un futuro cómo la de Alec. Dulce, pero al mismo tiempo dura, masculina, fuerte, encantadora...
¿Que me pasaba para pensar de esa forma, tan obsesionada estaba? o esque simplemente ¿estaba nerviosa por el día siguiente que trataba de distraer a mimente de cualquier modo?
"El regreso al cielo, el camino hacia el sol, ese ínfimo, brillante y amado astro, provocará tu muerte, y entonces emprendió el vuelo ese majestuoso cuervo"
..."
domingo, 4 de abril de 2010
Pájaros en la cabeza VI
Uoooo, ya vamos por el sexto, xD, gracias, gracias por los comentarios ^^, espero que os guste la actualización nueva, estoy en proceso de crear una nueva secuela ^^ (ta-ta-ta-chán ^^)
Pues nada, a desesperarse y disfrutar, xD
Por cierto, gracias por pasar este tiempo conmigo, y perdón por no escribir esta entrada antes...estuve un poco ocupada... ^^U
"...
Me acerqué despacio, con cuidado, para evitar asustarlo. Entonces Direm giró la cabeza y fijó sus ojos en mis ojos. Me entró un escalofrío y también me sorprendió el ver sus ojos relucientes llenos de...¿lágrimas?
"No, no, no. No puede ser que esté llorando", pensé.
Me acerqué ante la aprobación de su profunda mirada. Despacio, como si se tratara de un animalillo asustado, preocupada por atemorizarlo aún más si cabía la posibilidad.
-¿Que...haces...aquí?... - preguntó entre sorbidos de lágrimas.
-L-la verdad es... que estaba preocupada por ti... - Y levanté la mirada tratando de no desenfocar mis ojos, de mantenerla la inquisitiva mirada, llena de temor y pavor, llena de "miedo", como diría M-clan, acerté al hacerme esa broma mental tratando de librerar un poco del estrés acumulado por tanta delicadeza que tenía que tener.
Me acerqué lentamente, ya me encontraba delante de él, acerqué mi mano a la suya y la cogí con delicadeza.
Se trataba de una mano grande y fuerte, cálida y para nada huesuda. La miré fijamente, me avergonzaba la idea d emirarlo a la cara y ver sus ojos anegados en lágrimas.
-Gracias - dijo suavemente. Me posó su otra gran mano sobre mi cabeza y cuando alcé mi mirada sorprendida pude ver sus hermosos ojos plateados, llenos de destellos líquidos mirarme tiernamente.
-Oye, en serio, no tenías porqué haber hecho eso pero...yo... - no me salían las palabras. No sabía como decirle lo que sentía, lo que había sentido, lo que le agradecía...no era capaz.
-Comprendo - dijo desilusionado. - Supongo que no debí meterme entre una pareja, ¿no? - preguntó tristemente.
-¡No! - me avergoncé al gritar de forma tan indignada y bajé la voz - no es eso...sólo es que... - Me miró expectante ya más animado.
-¿Sólo es que...? - preguntó dubitativo.
-¡¡Eeeeeeeeeeeey!!, ¡¡Direm, Mía!!, ¡¿Dónde estáis?! - se escuchó a lo lejos.
-Creo que nos está buscando Alec - dije tratando de evadir el tema. Él en cambio, continuó mostrando interés por el tema y me miró como...¿interesado? La verdad es que cada vez que trataba de averiguar sus expreiones acababa aturdida e impotente por no ser capaz de deducir nada con coherencia.
Se limpié las lágrimas con las mangas de la chaqueta y cuando acabó, agarró mi muñeca y tiró de mi para ir al encuentro de Alec.
Este, tornó su expresión en una sonrisa al vislumbrarnos. Comenzó a correr en nuestra dirección y una vez llegó se paró a tomar aire.
Exhalaba grandes bocanadas, mientras su mano se apoyaba dulcemente sobre mi hombro y mirándome a los ojos sonreía.
-Mía, tu amigo me dejó esto para ti - comunicó burlonamente mientras señalaba una bolsa. - una vez me entregó esto dijo que "se marchaba" - este último "se marchaba" lo comunicó con un deje melodramático en tono de burla, logrando arrancarnos unas pequeñas carcajadas. - Será mejor que al menos tu y yo volvamos a casa - y me guiñó un ojo.
-¿Está eso bien? - pregunté mirando a Direm.
-Por su puesto, estaré bien, gracias - Y sonrió dulcemente
-Aunque si no te fías de lo que dice, porqué no le acompañamos hasta su casa - dijo Alec con un tono algo maléfico, pero, como siempre, bromeando.
-¿Eso no tendría que hacerlo yo? ¿Acompañaros a vostros? ¡A saber lo qeu le haces a la pobre por el camino...! - Continuó bromeando Direm. Y los tres comenzamos a reirnos.
Al poco tiempo se unieron a nosotros Nat, Boe y Zimon. Los cuales no comprendieron tantas carcajadas.
Boe se acercó sigilosamente a mi espalda y pude escuchar un susurro en mi oído:
-¿Mia, estás bien?¿Te ha hecho algo ese tío? - preguntó quedamente y preocupada Boe.
-Ahora mismo estoy mejor, gracias - Dedicándole una de mis mejores sonrisas y contestándole en su mismo volumen traté de tranquilizar a la preocupada joven.
No mucho más tarde, nos separamos los unos de los otros, y pude ver cómo muy amablemente Direm y Zimon se ofrecieron a llevar de vuelta tanto a Nat como a Boe, hasta sus casas mientras yo iba escoltada por mi hermanastro.
-Mia...¿estás bien? - preguntó preocupadamente Alec mientras nos encaminábamos a nuestra casa.
-Claro...¿porqué tendría que estar mal? - Me estaba tocando mucho la moral que todos se preocuparan por cosas sin sentido, a caso...¿estaba yo fuera de mi sentido común o simplemente ellos trataban de ser demasiado amables conmigo? De cualquiera de las maneras, era un caso perdido. Fuera amabilidad o preocupación real, no había forma de librarse de estas estúpidas preguntas.
-¡¿Porqué?! - preguntó enfadado Alec. Me agarró fuertemente por los brazos y comenzó a zarandearme. - ¡¿No te resulta preocupante que ese tío esté obsesionado contigo, que te busqué te encuentre y....sabe Dios lo que te haría si no llegamos a estar allí nosotros?!
Frustrado ante mi supuesta irracionalidad, me soltó los brazos, dejando así de zarandearme, miró hacia el frente y comenzó a caminar rápido y veloz, como tratando de dejarme atrás.
Para poder seguirle el paso me vi forzada a correr.
..."
Pues nada, a desesperarse y disfrutar, xD
Por cierto, gracias por pasar este tiempo conmigo, y perdón por no escribir esta entrada antes...estuve un poco ocupada... ^^U
"...
Me acerqué despacio, con cuidado, para evitar asustarlo. Entonces Direm giró la cabeza y fijó sus ojos en mis ojos. Me entró un escalofrío y también me sorprendió el ver sus ojos relucientes llenos de...¿lágrimas?
"No, no, no. No puede ser que esté llorando", pensé.
Me acerqué ante la aprobación de su profunda mirada. Despacio, como si se tratara de un animalillo asustado, preocupada por atemorizarlo aún más si cabía la posibilidad.
-¿Que...haces...aquí?... - preguntó entre sorbidos de lágrimas.
-L-la verdad es... que estaba preocupada por ti... - Y levanté la mirada tratando de no desenfocar mis ojos, de mantenerla la inquisitiva mirada, llena de temor y pavor, llena de "miedo", como diría M-clan, acerté al hacerme esa broma mental tratando de librerar un poco del estrés acumulado por tanta delicadeza que tenía que tener.
Me acerqué lentamente, ya me encontraba delante de él, acerqué mi mano a la suya y la cogí con delicadeza.
Se trataba de una mano grande y fuerte, cálida y para nada huesuda. La miré fijamente, me avergonzaba la idea d emirarlo a la cara y ver sus ojos anegados en lágrimas.
-Gracias - dijo suavemente. Me posó su otra gran mano sobre mi cabeza y cuando alcé mi mirada sorprendida pude ver sus hermosos ojos plateados, llenos de destellos líquidos mirarme tiernamente.
-Oye, en serio, no tenías porqué haber hecho eso pero...yo... - no me salían las palabras. No sabía como decirle lo que sentía, lo que había sentido, lo que le agradecía...no era capaz.
-Comprendo - dijo desilusionado. - Supongo que no debí meterme entre una pareja, ¿no? - preguntó tristemente.
-¡No! - me avergoncé al gritar de forma tan indignada y bajé la voz - no es eso...sólo es que... - Me miró expectante ya más animado.
-¿Sólo es que...? - preguntó dubitativo.
-¡¡Eeeeeeeeeeeey!!, ¡¡Direm, Mía!!, ¡¿Dónde estáis?! - se escuchó a lo lejos.
-Creo que nos está buscando Alec - dije tratando de evadir el tema. Él en cambio, continuó mostrando interés por el tema y me miró como...¿interesado? La verdad es que cada vez que trataba de averiguar sus expreiones acababa aturdida e impotente por no ser capaz de deducir nada con coherencia.
Se limpié las lágrimas con las mangas de la chaqueta y cuando acabó, agarró mi muñeca y tiró de mi para ir al encuentro de Alec.
Este, tornó su expresión en una sonrisa al vislumbrarnos. Comenzó a correr en nuestra dirección y una vez llegó se paró a tomar aire.
Exhalaba grandes bocanadas, mientras su mano se apoyaba dulcemente sobre mi hombro y mirándome a los ojos sonreía.
-Mía, tu amigo me dejó esto para ti - comunicó burlonamente mientras señalaba una bolsa. - una vez me entregó esto dijo que "se marchaba" - este último "se marchaba" lo comunicó con un deje melodramático en tono de burla, logrando arrancarnos unas pequeñas carcajadas. - Será mejor que al menos tu y yo volvamos a casa - y me guiñó un ojo.
-¿Está eso bien? - pregunté mirando a Direm.
-Por su puesto, estaré bien, gracias - Y sonrió dulcemente
-Aunque si no te fías de lo que dice, porqué no le acompañamos hasta su casa - dijo Alec con un tono algo maléfico, pero, como siempre, bromeando.
-¿Eso no tendría que hacerlo yo? ¿Acompañaros a vostros? ¡A saber lo qeu le haces a la pobre por el camino...! - Continuó bromeando Direm. Y los tres comenzamos a reirnos.
Al poco tiempo se unieron a nosotros Nat, Boe y Zimon. Los cuales no comprendieron tantas carcajadas.
Boe se acercó sigilosamente a mi espalda y pude escuchar un susurro en mi oído:
-¿Mia, estás bien?¿Te ha hecho algo ese tío? - preguntó quedamente y preocupada Boe.
-Ahora mismo estoy mejor, gracias - Dedicándole una de mis mejores sonrisas y contestándole en su mismo volumen traté de tranquilizar a la preocupada joven.
No mucho más tarde, nos separamos los unos de los otros, y pude ver cómo muy amablemente Direm y Zimon se ofrecieron a llevar de vuelta tanto a Nat como a Boe, hasta sus casas mientras yo iba escoltada por mi hermanastro.
-Mia...¿estás bien? - preguntó preocupadamente Alec mientras nos encaminábamos a nuestra casa.
-Claro...¿porqué tendría que estar mal? - Me estaba tocando mucho la moral que todos se preocuparan por cosas sin sentido, a caso...¿estaba yo fuera de mi sentido común o simplemente ellos trataban de ser demasiado amables conmigo? De cualquiera de las maneras, era un caso perdido. Fuera amabilidad o preocupación real, no había forma de librarse de estas estúpidas preguntas.
-¡¿Porqué?! - preguntó enfadado Alec. Me agarró fuertemente por los brazos y comenzó a zarandearme. - ¡¿No te resulta preocupante que ese tío esté obsesionado contigo, que te busqué te encuentre y....sabe Dios lo que te haría si no llegamos a estar allí nosotros?!
Frustrado ante mi supuesta irracionalidad, me soltó los brazos, dejando así de zarandearme, miró hacia el frente y comenzó a caminar rápido y veloz, como tratando de dejarme atrás.
Para poder seguirle el paso me vi forzada a correr.
..."
miércoles, 24 de marzo de 2010
Pájaros en la cabeza V
Hola de nuevo y waaaa ><, perdón por no escribir antes... u.u
Estuve liadilla esta semana... u.u
waaa ><, no puedo creer que esté ya con la sexta entrega, xD, todo se lo debo a vosotr@s, mis lector@s ^^
Aún así, agradeceros las visitas que me haceis por el blog *nn* y eso, que aquí os dejo la continuación de Pájaros ^^ Enjoy it! (me estoy "inglesando" con esto de las traducciones xP)
"...
Cuánto más nos acercábamos al pequeño grupo de personas más nerviosa me ponía y mientras, a mi lado, Alec, les devolvía el saludo agitando él también la mano derecha.
Llegamos por fin al lugar en dónde se encontraban y vi a dos chicas y dos chicos allí plantados llenos de vitalidad y nerviosismo.
-¡Ey, Alec!, Tío, cuánto tiempo - dijo irónicamente uno de los chicos, éste era más bien tirando a bajito para ser hombre, mediría un metro sesenta y mucho o un metro setenta y poco más o menos. Aún así, tenía unos preciosos ojos grises y un cabello teñido de rojo y rizado. Era más bien flacucho, pero aún así tenía un buen cuerpo y alegremente me sonrió y saludó inclinando la cabeza.
-Cari, te he echado de menos - Dijo una chica rubia de pelo largo recogido en una coleta, y con una estridente voz. Mediría un poco menos que aquel chico. Pero, de todas formas, se veía encantadoray con una mirada muy intensa cuando miraba a Alec y de desprecio cuando me miraba a mí.
-Hola - Dijo la otra chica de cabellos negros azabaches, al igual que sus ojos en un tono suave y apacible. Era más bajita que la chica rubia pero sin duda era más guapa y tenía una voz más agradable.
El otro chico restante hizo un gesto afirmativo con la cabeza a modo de saludo. Este último mediría un metro ochenta algo así y tenía los ojos grises. Sus cabellos eran lisos y tenía media melena y un extraño peinado. Se trataba de las puntas de color negro azabache al igual que las raíces y el resto del cabello decolorado dejándoselo negro. Era un extraño peinado, pero que sin embargo lo hacía un chico realmente guapo. Su nariz, torcido y su sonrisa tímida se veían quizás ¿"adorables"? al conjunto de su cuerpo, es decir, cuando te fiajabas en su esbelta figura.
-Chicos, esta es mi hermanastra Mia. - dijo esta vez señalándome. Y pude notar un montón de ojos clavándose en mi y cómo me ardían las mejillas. - Mía estos son Nat, mi novia; - anunció señalando a la chica de la dolorosa y estridente voz. - Boema, todos la llamamos Boe; - continúo señalando a la otra chica. La cuál me dirigió una cálida sonrisa de aprobamiento - Direm - esta vez señaló al chico del pelo decolorado. - y, por último Zimon - el chico pelirrojo que me dirigió una acogedora mirada.
-Encantada - susurré casi en un sonido imperceptible.
Continuamos el camino, mientras ellos me dirigían por lo que consideré "la zona" y me explicaban pequeños detalles sin importancia, pero que aliviaban poco a poco la presión que sentía en mi pecho.
También pude notar la persistente mirada de Direm en mí, sus ojos se clababan en mí, y apenas se le oía mencionar ni una sola palabra.
Cuando pude oír su voz no lo creía, por un momento pensé que era un sueño, para al rato caí otra vez de nuevo en la cuenta de que era imposible, y comprendí que su voz era tan suave que tranquilizaba. Era grave, pero muy calmada.
Al final de la tarde nos sentamos de nuevo en el centro del parque, en un banco enfrente de la fuente.
Miré a lo lejos y me deleité con los hermosos cerezos que se veían al fondo y entonces fue cuando comencé a hacer caso a las conversaciones que habían mantenido a lo largo de la tarde.
-¡Boe, Boe!, ¿has visto a ese chico de ahí? - Dijo Nat.
Fijé mi vista en ese punto que señalaba pero no encontré ninguno que fuera extremadamente raro.
-¡Oh, Dios, si! - se impresionó Boe - No me lo puedo creer, poder disfrutar de estas impresionantes vistas - e hizo un gesto como si se le cayese la baba. - ¿Tú que opinas Mia?
Volví a mirar y entonces lo vi.
No se trataba de un chico cualquira, si no de uno que estaba....¿cómo decirlo? muy "agraciado". Pero cuando vi que se acercaba aquí, no tengo muy claro que me impresionó más, verlo a él, verlo aquí o simplemente que no lo hubiera reconocido.
-¡Mia, Mia! - gritó a lo lejos.
Trataé de simular que no lo había oído, o, incluso que me llamaban de otra parte.
Fue entonces cuando me encontré con los ojos de Alec, que, preocupado, me observaba fija y detenidamente.
Aquel chico tan impresionante, no era nada más y nada menos que Gilvert.
Cuando se acercó a nosotras me agarró de las muñecas elevándome de mi posición sentada y me dio un fuerte abrazo. Creó una prisión fuerte, imposible de romper, sin ningún tipo de abertura. Empecé a emitir un ruido mostrando mi desaprobación pero, al ver que no me daba soltado Direm se levantó con un semblante más que serio, lo miró fijamente a la cara y comenzó a agarrarle las manos tratando de deshacer la presa.
Si bien he de reconocer, que, a pesar de ser un chico de aparencia fuerte, Gilvert siempre fue más bien debilucho, por eso casi no se llevaba bien con los chicos.
Direm me liberó de esa presa y apartándome de gilvert, seriamente dijo con un tono enfadado:
-¿Quién coño eres y porqué no la dejas tranquila cuando se resiste a algo?¿Qué pasa, que porque seas un hombre ya tienes derechos a andar jodiendo a todas?
-N-n-no te preocupes, no pasa nada, en serio - dijo tratando de contener las lágrimas.
Direm me miró fijamente y debió notar mis ojos humedecidos que su tono sonó cada vez más violento cuando continuó hablando:
-¿Qué coño estás haciendo para atormentarla de semejante forma, jodido cabrón?
Agarré asustada la parte inferior de atrás de la camiseta para tratar de pararlo pero entonces Alec se interpuso entre Gilvert y Direm.
-Hey, tranquilo, es un antiguo amigo de Mia - trató de calmar Alec.
-¡¿Que coño?! - casi gritó Direm y se dio la vuelta y comenzó a alejarse a lo largo del parque.
Miré atemorizada a Alec quien con una sonrisa trato de infundarme ánimos y acabó por decir:
-Mia, será mejor que te seques las lágrimas y vayas a buscarlo, en estos momentos sólo te hará caso a ti, yo me quedaré con Gilvert.
- D-de a-acuerd-d-do - tartamudée
Y salí corriendo en la búsqueda de Direm.
Caminé sin descanso hasta que lo vi dando vueltas de un lado para otro, agarrándose la cabeza y torturándose así mismo.
"Extiende tus alas, salta, salta, ¡SALTA! y volarás hacia tu fin, y su canto se convirtió en gorjeo"
..."
______________
Bueno, hasta aquí la continuación, espero que os guste al igual que a mi me gusta Direm (es super mono).
Además, Direm es un personaje que ya tenía pensado, prácticamente desde el primer capítulo y yo le tengo mucho cariño, ya se verá por qué ^^
Espero que la hayais disfrutado y no dejeis de pasar por los blogs de mis seguidor@s que yo no hago más que estar en ellos y enamorarme cada vez más ^^ (de sus blogs y de sus dueñ@s, xD)
Estuve liadilla esta semana... u.u
waaa ><, no puedo creer que esté ya con la sexta entrega, xD, todo se lo debo a vosotr@s, mis lector@s ^^
Aún así, agradeceros las visitas que me haceis por el blog *nn* y eso, que aquí os dejo la continuación de Pájaros ^^ Enjoy it! (me estoy "inglesando" con esto de las traducciones xP)
"...
Cuánto más nos acercábamos al pequeño grupo de personas más nerviosa me ponía y mientras, a mi lado, Alec, les devolvía el saludo agitando él también la mano derecha.
Llegamos por fin al lugar en dónde se encontraban y vi a dos chicas y dos chicos allí plantados llenos de vitalidad y nerviosismo.
-¡Ey, Alec!, Tío, cuánto tiempo - dijo irónicamente uno de los chicos, éste era más bien tirando a bajito para ser hombre, mediría un metro sesenta y mucho o un metro setenta y poco más o menos. Aún así, tenía unos preciosos ojos grises y un cabello teñido de rojo y rizado. Era más bien flacucho, pero aún así tenía un buen cuerpo y alegremente me sonrió y saludó inclinando la cabeza.
-Cari, te he echado de menos - Dijo una chica rubia de pelo largo recogido en una coleta, y con una estridente voz. Mediría un poco menos que aquel chico. Pero, de todas formas, se veía encantadoray con una mirada muy intensa cuando miraba a Alec y de desprecio cuando me miraba a mí.
-Hola - Dijo la otra chica de cabellos negros azabaches, al igual que sus ojos en un tono suave y apacible. Era más bajita que la chica rubia pero sin duda era más guapa y tenía una voz más agradable.
El otro chico restante hizo un gesto afirmativo con la cabeza a modo de saludo. Este último mediría un metro ochenta algo así y tenía los ojos grises. Sus cabellos eran lisos y tenía media melena y un extraño peinado. Se trataba de las puntas de color negro azabache al igual que las raíces y el resto del cabello decolorado dejándoselo negro. Era un extraño peinado, pero que sin embargo lo hacía un chico realmente guapo. Su nariz, torcido y su sonrisa tímida se veían quizás ¿"adorables"? al conjunto de su cuerpo, es decir, cuando te fiajabas en su esbelta figura.
-Chicos, esta es mi hermanastra Mia. - dijo esta vez señalándome. Y pude notar un montón de ojos clavándose en mi y cómo me ardían las mejillas. - Mía estos son Nat, mi novia; - anunció señalando a la chica de la dolorosa y estridente voz. - Boema, todos la llamamos Boe; - continúo señalando a la otra chica. La cuál me dirigió una cálida sonrisa de aprobamiento - Direm - esta vez señaló al chico del pelo decolorado. - y, por último Zimon - el chico pelirrojo que me dirigió una acogedora mirada.
-Encantada - susurré casi en un sonido imperceptible.
Continuamos el camino, mientras ellos me dirigían por lo que consideré "la zona" y me explicaban pequeños detalles sin importancia, pero que aliviaban poco a poco la presión que sentía en mi pecho.
También pude notar la persistente mirada de Direm en mí, sus ojos se clababan en mí, y apenas se le oía mencionar ni una sola palabra.
Cuando pude oír su voz no lo creía, por un momento pensé que era un sueño, para al rato caí otra vez de nuevo en la cuenta de que era imposible, y comprendí que su voz era tan suave que tranquilizaba. Era grave, pero muy calmada.
Al final de la tarde nos sentamos de nuevo en el centro del parque, en un banco enfrente de la fuente.
Miré a lo lejos y me deleité con los hermosos cerezos que se veían al fondo y entonces fue cuando comencé a hacer caso a las conversaciones que habían mantenido a lo largo de la tarde.
-¡Boe, Boe!, ¿has visto a ese chico de ahí? - Dijo Nat.
Fijé mi vista en ese punto que señalaba pero no encontré ninguno que fuera extremadamente raro.
-¡Oh, Dios, si! - se impresionó Boe - No me lo puedo creer, poder disfrutar de estas impresionantes vistas - e hizo un gesto como si se le cayese la baba. - ¿Tú que opinas Mia?
Volví a mirar y entonces lo vi.
No se trataba de un chico cualquira, si no de uno que estaba....¿cómo decirlo? muy "agraciado". Pero cuando vi que se acercaba aquí, no tengo muy claro que me impresionó más, verlo a él, verlo aquí o simplemente que no lo hubiera reconocido.
-¡Mia, Mia! - gritó a lo lejos.
Trataé de simular que no lo había oído, o, incluso que me llamaban de otra parte.
Fue entonces cuando me encontré con los ojos de Alec, que, preocupado, me observaba fija y detenidamente.
Aquel chico tan impresionante, no era nada más y nada menos que Gilvert.
Cuando se acercó a nosotras me agarró de las muñecas elevándome de mi posición sentada y me dio un fuerte abrazo. Creó una prisión fuerte, imposible de romper, sin ningún tipo de abertura. Empecé a emitir un ruido mostrando mi desaprobación pero, al ver que no me daba soltado Direm se levantó con un semblante más que serio, lo miró fijamente a la cara y comenzó a agarrarle las manos tratando de deshacer la presa.
Si bien he de reconocer, que, a pesar de ser un chico de aparencia fuerte, Gilvert siempre fue más bien debilucho, por eso casi no se llevaba bien con los chicos.
Direm me liberó de esa presa y apartándome de gilvert, seriamente dijo con un tono enfadado:
-¿Quién coño eres y porqué no la dejas tranquila cuando se resiste a algo?¿Qué pasa, que porque seas un hombre ya tienes derechos a andar jodiendo a todas?
-N-n-no te preocupes, no pasa nada, en serio - dijo tratando de contener las lágrimas.
Direm me miró fijamente y debió notar mis ojos humedecidos que su tono sonó cada vez más violento cuando continuó hablando:
-¿Qué coño estás haciendo para atormentarla de semejante forma, jodido cabrón?
Agarré asustada la parte inferior de atrás de la camiseta para tratar de pararlo pero entonces Alec se interpuso entre Gilvert y Direm.
-Hey, tranquilo, es un antiguo amigo de Mia - trató de calmar Alec.
-¡¿Que coño?! - casi gritó Direm y se dio la vuelta y comenzó a alejarse a lo largo del parque.
Miré atemorizada a Alec quien con una sonrisa trato de infundarme ánimos y acabó por decir:
-Mia, será mejor que te seques las lágrimas y vayas a buscarlo, en estos momentos sólo te hará caso a ti, yo me quedaré con Gilvert.
- D-de a-acuerd-d-do - tartamudée
Y salí corriendo en la búsqueda de Direm.
Caminé sin descanso hasta que lo vi dando vueltas de un lado para otro, agarrándose la cabeza y torturándose así mismo.
"Extiende tus alas, salta, salta, ¡SALTA! y volarás hacia tu fin, y su canto se convirtió en gorjeo"
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Bueno, hasta aquí la continuación, espero que os guste al igual que a mi me gusta Direm (es super mono).
Además, Direm es un personaje que ya tenía pensado, prácticamente desde el primer capítulo y yo le tengo mucho cariño, ya se verá por qué ^^
Espero que la hayais disfrutado y no dejeis de pasar por los blogs de mis seguidor@s que yo no hago más que estar en ellos y enamorarme cada vez más ^^ (de sus blogs y de sus dueñ@s, xD)
domingo, 21 de febrero de 2010
Historia de Natache y Alec , Pájaros en la cabeza (secuela)
A mis lectores (más bien lectoras, xD) agradecerles el constante apoyo y los comentarios, me animan mucho para seguir escribiendo, aunque no soy muy brillante para ello, por eso espero que podais estar por mucho tiempo a mi lado apoyándome y ayudándome a mejorar, espero que no me odieis por mis historias cuando les haga algo malo a los personajes (sobre todo porque las sueltas suelen ser bastante tristes). Por eso necesitaba publicaros un agradecimiento, apenas llevo 19 días con el blog y con esta 14 entradas y ya me entran ganas de escribir para complacer vuestra curiosidad y leer esos fantástico comentarios que haceis ^^Tanto a mi gran posteadora Alemi, como a las más recientes Noelia, Tani y Patri y también sin olvidarnos de la primera, Selina y espero que tenga más lectores >< y si no con ellas es más que suficiente ^^
Si hay por ahí algún lector perdido que no haya nombrado en esta entrada, quisiera también agradecerle, simplemente por el hecho de leer las historias de una completa amateur, y con ello, sus grandes alucinaciones, tanto que en ocasiones en su mente no es casi capaz de diferenciar su existencia de su ficción, consiguiendo así no hacer ni decir otra cosas que tonterías.
Disculparme también por mis numerosas traducciones del gallego, más que nada porque por culpa de ello muchas de mis historias no tienen un exceso de sentido...y también disculparme por mis incontables expresiones gallegas.
Me repetiré otra vez más al deciros que espero que continueis leyendo mi blog por mucho tiempo y también que espero escribir mucho o bastante para vosotros, mis querid@s lectores/as. un fuerte abrazo y un gran beso, una continua felicidad y que se cumplan vuestros más preciados sueños, eso es lo que os deseo ^^ Siento que sea una cita tan larga, disfrutad el texto.
"La noche...un susurro...un parque...y tus labios."
Otra vez pensaba en lo mismo, no podía reprimirme. tu dulce sonrisa, tu agradable mirada, tus delicados gestos y tu voz deslumbraba. Como un modelo ante mis ojos, como un chico normal ante los del resto. Como si sólo en mis sueños pudieras ser mi, un ser intangible, un ser superior.
-¡Nat! - gritó entre la multitud mi preciada mejor amiga Boe - ¡Nat! - volvió a repetir sofocada.
Entonces pude ver como ese bello y hermoso ángel miraba en mi dirección y la de Boema. Comencé a enrojecer y cuando por fin estuvo a mi lado, fulminé, discretamente, con la mirada a Boe.
-¿Que ocurre, Boe? - pregunté nerviosamente.
-¡Nat! Hay grandes noticias sabías que...
-¡Hola! - Interrumpió galanmente a Boe mi amado modelo Alec. - ¿Interrumpo algo importante? - preguntó inocentemente
-P-para nada... - coemnté avergonzada e inconscientemente bajé mi tono de voz.
-Entonces, Boema, ¿te importaría si me la llevo un momento? - y juntó las manos como si fuera a rezar y las levantó por encima de su cabeza mientras se agachaba a modo de disculpa.
Sin darle tiempo a responder a Boe, me agarró dulcemente por la muñeca, produciendo así una presa que no me hiciera daño, pero que tampoco me permitiera huir y tiró de mí hacia el patio trasero del instituto "Ma Sainte Lumière".
Cuando llegamos a la parte trasera frenó en seco y me sonrió como nunca antes se le había visto. Fue entonces cuando no pude evitar ya el dejar de desearle, el estar enamorada locamente de él. fue una sonrisa tan dulce, infantil y encantadora que deslumbró mi penoso ser con ella. Me soltó la muñeca y me dijo:
-Perdón por emterte en estos líos, Natache, pero era la única forma de librarme de esas pesadas.
Aún a pesar de que yo lo sabía, aún a pesar de esperar un no por respuesta no pude evitarlo. Y entonces solté:
-Alec, no debes preocuparte por este tipo de cosas conmigo, realmente no me importa porque yo...yo....a ti.... te...amo - nada más soltarlo me giré y mi cara empzó a arder. Quise echar a correr pero una fuerza invisible me paró los pies. Así que ya que lo había soltado, quería ahcerlo completo. Desde mi posición girada continué:
-Si tanto te molestan esas chicas, ¿por qué no sales conmigo como novios y te las quitas rápidamente de encima? - cogí aire y continué - aunque no me ames, no me importa, conseguiré...yo....conseguiré enamorarte, me esforzaré y podremos ser una pareja feliz también en la intimidad.
Me giré y pude ver aquella triste cara.
-No quisiera hacerle daño a una de mis preciadas amigas, Nat... -comentó tristemente Alec.
-¡Por favor!¡POR FAVOR, TE LO PIDO, TE LO SUPLICO!por...favor... si no... no sé lo que haré...
-Nat, no hagas ninguna locura, por favor, ¡mírame! - me ordenó - ¡mírame a los ojos!
Y entonces, todos los años que había reprimido el impulso, aún sabiendo él que me había cambiado de instituto sólo por él, porque su madre se había vuelto a casar. No pude contenerme y me lance a sus suaves labios....
...lo besé...y me gustó...al igual que a él le gustó...
Pero me apartó empujándome suavemente.
-Nat, yo...no seré capaz de amarte, ¿lo comprendes?
-Yo lo entiendo pero...no quiero perderte por culpa de otras chicas....-dije entre sollozos - dáme una oportunidad, si te enamoras de otra, lo aceptaré o incluso si no te logras enamorar de mí, lo aceptaré y te dejaré tranquilo pero por favor, dame una oportunidad - mis lágrimas salían en su suicidio, brotando de mis ojos como si nunca antes pudieran haber salido de mi interior.
-¡hey!, Nat, deja de llorar, por favor - dijo preocupado. Entonces me abrazó y me dijo - está bien, te daré una oportunidad, pero perdóname si te llegase a ahcer daño.
-Te quiero, y nada en el mundo lo cambiará y nada podrá conseguir que me hagas daño. - le susurré cuando estábamos en medio de ese melancólico abrazo lleno también de lástima. Pude notar cómo lleno de lástima había aceptado.
Y aunque no lo quise admitir...fue lo que más me dolió. Con ello consiguió que mi corazón se apretase lleno de dolor y felicidad al mismo tiempo.
Y a partir de ese momento, fuimos novios.
martes, 16 de febrero de 2010
Pájaros en la cabeza IV
Antes de poner la continuación, para contestar a mi posteadora Alemi ^^
No los acorto a propósito (un poco sí) el motivo es porque si no no queda bien el corte y es mucho peor para vosotros porque pasa a ocupar toda la página (no acabais en la vida de leerlo...) y además así me da tiempo a continuar escribiendo...además con lo que me cuesta ponerme a escribir... xD Gracias por leerlo y comentar ^^
"...
Tuvimos una cena pacífica en la cual cambiamos de tema drásticamente hablando de cualquier cosa, principalmente deportes.
Cuando acabamos subimos Alec y yo a nuestras habitaciones, pero en la puerta de mi habitación se paró en seco, se giró para verme y con un semblante muy serio me dijo:
-Ni se te ocurra subirte a esa silla otra vez, si no llegas a los sitios más altos avísame, por favor – me miró como con abandono y prosiguió – y...¿qué fue lo que soñaste antes, mientras estabas desmayada?¿Por qué te despertaste gritando?
-Pues...-suspiré y al final continué – Si quieres saberlo tendrás que ayudarme entonces a colocar las cosas, a las que no le llego.
-Huum, vale... – accedió seriamente
Comenzamos a colocar las cosas y rápidamente estuvo todo colocado.
-Gracias por tu ayuda, me has sido muy útil – y le sonreí tímidamente.
-Quiero la recompensa, que me cuentes lo que te pasó en ese sueño, no sé si estarás enterada, pero los sueños pueden tener significados.
-Bueno.... – comencé – Había un pájaro, que volaba en círculos rodeándome, todo el tiempo igual hasta que, justo antes de despertarme, se me paró delante y dijo: “Y así será como la muerte nos unirá eternamente, haciéndonos un solo ser” y de pronto todo comenzó a ser negro y...me desperté – no podía decirle que me había visto a mí, delante de un espejo, con la cabeza ensangrentada, chorreándome la sangre por el pelo, hasta llegar a la camisa. Que me había encontrado más pálida de lo habitual, y que mi corazón no latía, que mis cabellos enmarañados, largos y castaños se teñían poco a poco del color ceniza mientras la sangre no hacía más que brotar, que mis ojos castaños también tenían una mirada muerta y que mis uñas, también bañadas en ese espeso líquido rojo estaban partidas y mis ropas rotas. No podía decírselo.
-Bah, no parece tan aterrador como para despertarte gritando “no” – y me hizo la burla respecto a ese grito
-Pero serás idiota – le dije cariñosamente mientras le daba un pequeño golpecito en el brazo – si lo vives es mucho más aterrador que si te lo cuentan
-¿No te dolerá la cabeza, cierto? Lo mejor será que te acuestes temprano – ordenó en un tono más preocupado.
-Vale, vale, pero entonces márchate
-Oh! Yo es que decía que te fueras a dormir pronto para poderme meter contigo en la cama – continuó burlándose
-Venga, vete, rápido – lo apuré
-Cierto, quien intentaría colarse en la misma cama que tú – e hice una mueca como de un escalofrío y se marcho rápidamente cerrando la puerta con la suficiente rapidez como para que el cojín que le acababa de lanzar sufriera un impacto contra la puerta.
Esa noche me quedé dormida con gran rapidez.
“¿Sueñas con una muerte? Pues no dudes que encontrarás la soledad, y la golondrina voló”
La luz entraba ligeramente por la ventana del cuarto, volviéndose a cada rato más intensa hasta que fue insoportable.
-Tsk, ¿porqué no cerré la persiana? – me dije como si de algo evidente se tratase.
Eran las diez de la mañana. Cogí mi bata, más que nada por no pasearme en camisón, y salí de la habitación sigilosamente, bajé a la cocina y me encontré a papá con Tiara.
-Buenos días – semi-bostecé
-Buenos días – me desearon los dos al unísono.
-Espera que te preparo el desayuno – cálidamente pronunció estas palabras Tiara
-Gracias, mientras iré a ducharme – y les sonreí
Fui camino al baño, cogí ropa y toallas y me metí en el baño.
Después de darme aquella ducha me sentía tan relajada y despejada.
Me sequé y comencé a vestir, ya me estaba secando el pelo cuando entró Alec sudado en el baño. Entonces proferí un grito.
-Tranquila, que no te voy a violar ni nada semejante, sólo venía a ducharme, ¿te falta mucho?
-N-n-no, ya acabo ahora – le aseguré ya algo más calmada.
-¿Te importa si espero aquí sentado?
-Pa-pa-para nada - tartamudeé
Me sequé rápidamente y recogí mis cosas del baño lo más rápido posible. Cuando salía por la puerta comentó Alec maliciosamente:
-Que pena no haber llegado un poco antes podría haberme metido contigo en la ducha... aunque supongo que no me he perdido gran cosa, ¿no, hermanita?
-Quien no se ha perdido gran cosa he sido yo, estoy segura - dije indignada
-Luego espérame un momento, por favor – pidió más seriamente.
Bajé a desayunar y cuando llegué encontré a papá riéndose.
-Aquí tienes – dijo dulcemente Tiara
-Gracias – y comencé a desayunar
Cuando estaba acabando el desayuno apareció Alec por la puerta y me dijo, “espérame un momento que quiero hablar contigo”.
Acabé el desayuno y me dirigí al salón, después de agradecerle a Tiara, le seguí, como me había indicado con un gesto.
-¿Qué pasa? – pregunté molesta por la interrupción de una mañana de descanso.
-Verás, yo he quedado con unos amigos, tus futuros compañeros de instituto... – dijo nerviosamente – era por si te apetecía venir con nosotros y así de paso te enseñamos la zona...
-Mmm... no sé...la verdad, aún tengo cosas que ordenar y recoger... quizás sea mejor otro día – me disculpé intentando poner mi mejor sonrisa.
-Vale, si necesitas ayuda llámame al móvil – comentó tristemente – nos vemos más tarde.
-Adiós
Alec salió por la puerta de una forma relajada, dejándome respirar con tranquilidad.
Subí cansada las escaleras y legué hasta mi habitación. Aún a pesar de haber visto toda la casa, no era capaz de orientarme por completo, así que decidí, volver a revisar las habitaciones y esta vez sí, centrarme por completo en la localización. Siempre me pasaba, la primera vez, de los nervios, veía las habitaciones de las casas de una forma, la segunda ya cmabiaban y eran la realidad. La primera observación era como un sueño, como ir flotando sobre una nuve.
Comencé por el primer piso. Al fondo del pasillo, estaba el baño, después al lado, el despacho de papá, después la habitación de Alec y por último la mía. Bajando las escaleras te encontrabas en el recibidor, que daba al salón y del salón a la cocina, o si no, si ibas por la otra puerta dabas a la habitación de papá y Tiara y a un segundo baño.
Desde la cocina había una puerta al jardín; y desde la sala había unas escaleras que daban al garaje.
Di un par de vueltas por la casa para hacer el reconocimiento final, y así no perderme, o al menos intentar no hacerlo.
Subí definitivamente a mi habitación, y comencé a hacer el inventario de las cosas que tenía, para así comprobar que no me faltaba nada. Cuando acabé era casi la hora de la comida y sólo me faltaba el listado telefónico, del resto no faltaba nada.
Avisé a papá, y nos marchamos a casa de los abuelos en su búsqueda.
El recorrido lo hicimos en coche, en silencio mientras escuchábamos la radio. Cuando apenas quedaba un par de quilómetros, comenzó a decirme papá:
-Cariño, ¿por qué no fuiste con Alec ahora por la mañana? – La respuesta era simple, pero papá no la aceptaría así que traté de decírsela de una forma en que no me la pudiera rebatir.
-Pues Papá, fue por el simple hecho de repasar que no me faltaba nada, vosotros dijisteis que no sabíais con seguridad si me faltaba algo, y si no vendríamos a recogerlo hoy...así que preferí no dejar y dejar pasar las cosas, si no, nunca volvería a verlas...o no hasta una visita a los abuelos o de los abuelos...y eso, en caso de que nos acordáramos...
-Está bien, pero por la tarde, ya que no tienes nada que hacer porqué no vas y te diviertes con él, ¿eh? – dijo mirándome como si fuera un perrito perdido en medio de una marabunta de compradores o trabajadores.
-Eerr, de acuerdo... – contesté con un tono cansado.
Nos bajamos del coche y vimos a los abuelos ya en la puerta, al parecer habían oído el ruido del motor del coche y habían mirado por la ventana (una extraña costumbre, creo que se pasan más de la mitad de sus días mirando por la ventana) para ver quién era.
Entre abrazos y casi lágrimas nos recibieron. La abuela preguntó si se habían peleado papá y Tiara, pero les explicó papá que era que yo me había olvidado de algo en casa mientras subía a mi habitación. Miré a todos lados, estaba completamente vacía, al parecer papá y Alec habían hasta subido la cama al trastero de los abuelos y por el suelo no había nada. Cuando me estaba dando la vuelta vi en el alfeizar de la ventana una carta.
Me acerqué hasta ella y reconocí la letra de Gilvert. La cogí. En el reverso ponía “Para Mia”, giré la carta y vi que no había nada semejante a un remitente así que decidí abrirla, pero cuando comencé a despegar la solapa del sobre me di cuenta que ya la habían abaierto antes.
La carta estaba encabezada con un “Querida Mia:” y proseguía con una extensa comuna de letras:
“A mi querida mejor amiga Mia, me enteré ayer cuando fui a entregar en la sala de profesores unas fichas que te marcharías, que no te volveríamos a ver. El corazón se me encogió y empezó a dolerme, parecía como si dos manos lo estuviesen apretando hasta conseguir que se me desangrase.
Al principio no comprendí el porque, y comencé a pensar. A pensar en ti.
No cabía mi asombro y mi tristeza en niguna palabra así que traté de escribir mis sentimientos lo mejor posible.
Cada vez que trato de recordar algo siempre aparece tu dulce y hermosa cara, con tus puros y sinceros ojos, tus labios amapolas y tus ondulados y delicados cabellos oscuros. Tus finas y suaves manos, tu esbelta figura y tu andar de garza. Tu perfección sobre todas las cosas y entonces comprendí, no puedo vivir sin ti, porque no eres tan sólo una amiga...para mi...eres algo más... No me gustaría simplemente decírtelo mediante una carta. Por tanto a la salida de mañana te estaré esperando, para decírtelo cara a cara, para que me creas, para que sepas que te amo, para que no me dejes y para que por fin seas mía.
Te amo y no puedo reprimirlo más, te amo y te lo diré hasta la eternidad.
Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo.
Siempre tuyo,
Gilvert.”
Pude comprobar que la habían comenzado a romper,y supusse que no sería Gilvert, él siempre había sido muy cuidadoso con las cosas, si algo le quedaba mal lo repetiría las veces necesarias hasta estar perfecto.
Por fin comprendí aquel trastorno de personalidad de Gilvert, por la fecha que vi en la cabecera de la carta la había escrito el jueves, supongo que para que la leyera el viernes antes de ir a clase.
La guardé a mi espalda, entre la camiseta y la chaqueta y bajé.
..."
El próximo día conitnúo con la siguiente parte ^^ (Espero no haberme quedado corta con este fragmento u.u) aún así, tened en cuenta que a partir de ahora la cosa irá más lenta ^^
Disfrutad mientras podais porque las ideas me llenan la cabeza pero una vez me siento a escribir se esfuman como el humo ^^
No los acorto a propósito (un poco sí) el motivo es porque si no no queda bien el corte y es mucho peor para vosotros porque pasa a ocupar toda la página (no acabais en la vida de leerlo...) y además así me da tiempo a continuar escribiendo...además con lo que me cuesta ponerme a escribir... xD Gracias por leerlo y comentar ^^
"...
Tuvimos una cena pacífica en la cual cambiamos de tema drásticamente hablando de cualquier cosa, principalmente deportes.
Cuando acabamos subimos Alec y yo a nuestras habitaciones, pero en la puerta de mi habitación se paró en seco, se giró para verme y con un semblante muy serio me dijo:
-Ni se te ocurra subirte a esa silla otra vez, si no llegas a los sitios más altos avísame, por favor – me miró como con abandono y prosiguió – y...¿qué fue lo que soñaste antes, mientras estabas desmayada?¿Por qué te despertaste gritando?
-Pues...-suspiré y al final continué – Si quieres saberlo tendrás que ayudarme entonces a colocar las cosas, a las que no le llego.
-Huum, vale... – accedió seriamente
Comenzamos a colocar las cosas y rápidamente estuvo todo colocado.
-Gracias por tu ayuda, me has sido muy útil – y le sonreí tímidamente.
-Quiero la recompensa, que me cuentes lo que te pasó en ese sueño, no sé si estarás enterada, pero los sueños pueden tener significados.
-Bueno.... – comencé – Había un pájaro, que volaba en círculos rodeándome, todo el tiempo igual hasta que, justo antes de despertarme, se me paró delante y dijo: “Y así será como la muerte nos unirá eternamente, haciéndonos un solo ser” y de pronto todo comenzó a ser negro y...me desperté – no podía decirle que me había visto a mí, delante de un espejo, con la cabeza ensangrentada, chorreándome la sangre por el pelo, hasta llegar a la camisa. Que me había encontrado más pálida de lo habitual, y que mi corazón no latía, que mis cabellos enmarañados, largos y castaños se teñían poco a poco del color ceniza mientras la sangre no hacía más que brotar, que mis ojos castaños también tenían una mirada muerta y que mis uñas, también bañadas en ese espeso líquido rojo estaban partidas y mis ropas rotas. No podía decírselo.
-Bah, no parece tan aterrador como para despertarte gritando “no” – y me hizo la burla respecto a ese grito
-Pero serás idiota – le dije cariñosamente mientras le daba un pequeño golpecito en el brazo – si lo vives es mucho más aterrador que si te lo cuentan
-¿No te dolerá la cabeza, cierto? Lo mejor será que te acuestes temprano – ordenó en un tono más preocupado.
-Vale, vale, pero entonces márchate
-Oh! Yo es que decía que te fueras a dormir pronto para poderme meter contigo en la cama – continuó burlándose
-Venga, vete, rápido – lo apuré
-Cierto, quien intentaría colarse en la misma cama que tú – e hice una mueca como de un escalofrío y se marcho rápidamente cerrando la puerta con la suficiente rapidez como para que el cojín que le acababa de lanzar sufriera un impacto contra la puerta.
Esa noche me quedé dormida con gran rapidez.
“¿Sueñas con una muerte? Pues no dudes que encontrarás la soledad, y la golondrina voló”
La luz entraba ligeramente por la ventana del cuarto, volviéndose a cada rato más intensa hasta que fue insoportable.
-Tsk, ¿porqué no cerré la persiana? – me dije como si de algo evidente se tratase.
Eran las diez de la mañana. Cogí mi bata, más que nada por no pasearme en camisón, y salí de la habitación sigilosamente, bajé a la cocina y me encontré a papá con Tiara.
-Buenos días – semi-bostecé
-Buenos días – me desearon los dos al unísono.
-Espera que te preparo el desayuno – cálidamente pronunció estas palabras Tiara
-Gracias, mientras iré a ducharme – y les sonreí
Fui camino al baño, cogí ropa y toallas y me metí en el baño.
Después de darme aquella ducha me sentía tan relajada y despejada.
Me sequé y comencé a vestir, ya me estaba secando el pelo cuando entró Alec sudado en el baño. Entonces proferí un grito.
-Tranquila, que no te voy a violar ni nada semejante, sólo venía a ducharme, ¿te falta mucho?
-N-n-no, ya acabo ahora – le aseguré ya algo más calmada.
-¿Te importa si espero aquí sentado?
-Pa-pa-para nada - tartamudeé
Me sequé rápidamente y recogí mis cosas del baño lo más rápido posible. Cuando salía por la puerta comentó Alec maliciosamente:
-Que pena no haber llegado un poco antes podría haberme metido contigo en la ducha... aunque supongo que no me he perdido gran cosa, ¿no, hermanita?
-Quien no se ha perdido gran cosa he sido yo, estoy segura - dije indignada
-Luego espérame un momento, por favor – pidió más seriamente.
Bajé a desayunar y cuando llegué encontré a papá riéndose.
-Aquí tienes – dijo dulcemente Tiara
-Gracias – y comencé a desayunar
Cuando estaba acabando el desayuno apareció Alec por la puerta y me dijo, “espérame un momento que quiero hablar contigo”.
Acabé el desayuno y me dirigí al salón, después de agradecerle a Tiara, le seguí, como me había indicado con un gesto.
-¿Qué pasa? – pregunté molesta por la interrupción de una mañana de descanso.
-Verás, yo he quedado con unos amigos, tus futuros compañeros de instituto... – dijo nerviosamente – era por si te apetecía venir con nosotros y así de paso te enseñamos la zona...
-Mmm... no sé...la verdad, aún tengo cosas que ordenar y recoger... quizás sea mejor otro día – me disculpé intentando poner mi mejor sonrisa.
-Vale, si necesitas ayuda llámame al móvil – comentó tristemente – nos vemos más tarde.
-Adiós
Alec salió por la puerta de una forma relajada, dejándome respirar con tranquilidad.
Subí cansada las escaleras y legué hasta mi habitación. Aún a pesar de haber visto toda la casa, no era capaz de orientarme por completo, así que decidí, volver a revisar las habitaciones y esta vez sí, centrarme por completo en la localización. Siempre me pasaba, la primera vez, de los nervios, veía las habitaciones de las casas de una forma, la segunda ya cmabiaban y eran la realidad. La primera observación era como un sueño, como ir flotando sobre una nuve.
Comencé por el primer piso. Al fondo del pasillo, estaba el baño, después al lado, el despacho de papá, después la habitación de Alec y por último la mía. Bajando las escaleras te encontrabas en el recibidor, que daba al salón y del salón a la cocina, o si no, si ibas por la otra puerta dabas a la habitación de papá y Tiara y a un segundo baño.
Desde la cocina había una puerta al jardín; y desde la sala había unas escaleras que daban al garaje.
Di un par de vueltas por la casa para hacer el reconocimiento final, y así no perderme, o al menos intentar no hacerlo.
Subí definitivamente a mi habitación, y comencé a hacer el inventario de las cosas que tenía, para así comprobar que no me faltaba nada. Cuando acabé era casi la hora de la comida y sólo me faltaba el listado telefónico, del resto no faltaba nada.
Avisé a papá, y nos marchamos a casa de los abuelos en su búsqueda.
El recorrido lo hicimos en coche, en silencio mientras escuchábamos la radio. Cuando apenas quedaba un par de quilómetros, comenzó a decirme papá:
-Cariño, ¿por qué no fuiste con Alec ahora por la mañana? – La respuesta era simple, pero papá no la aceptaría así que traté de decírsela de una forma en que no me la pudiera rebatir.
-Pues Papá, fue por el simple hecho de repasar que no me faltaba nada, vosotros dijisteis que no sabíais con seguridad si me faltaba algo, y si no vendríamos a recogerlo hoy...así que preferí no dejar y dejar pasar las cosas, si no, nunca volvería a verlas...o no hasta una visita a los abuelos o de los abuelos...y eso, en caso de que nos acordáramos...
-Está bien, pero por la tarde, ya que no tienes nada que hacer porqué no vas y te diviertes con él, ¿eh? – dijo mirándome como si fuera un perrito perdido en medio de una marabunta de compradores o trabajadores.
-Eerr, de acuerdo... – contesté con un tono cansado.
Nos bajamos del coche y vimos a los abuelos ya en la puerta, al parecer habían oído el ruido del motor del coche y habían mirado por la ventana (una extraña costumbre, creo que se pasan más de la mitad de sus días mirando por la ventana) para ver quién era.
Entre abrazos y casi lágrimas nos recibieron. La abuela preguntó si se habían peleado papá y Tiara, pero les explicó papá que era que yo me había olvidado de algo en casa mientras subía a mi habitación. Miré a todos lados, estaba completamente vacía, al parecer papá y Alec habían hasta subido la cama al trastero de los abuelos y por el suelo no había nada. Cuando me estaba dando la vuelta vi en el alfeizar de la ventana una carta.
Me acerqué hasta ella y reconocí la letra de Gilvert. La cogí. En el reverso ponía “Para Mia”, giré la carta y vi que no había nada semejante a un remitente así que decidí abrirla, pero cuando comencé a despegar la solapa del sobre me di cuenta que ya la habían abaierto antes.
La carta estaba encabezada con un “Querida Mia:” y proseguía con una extensa comuna de letras:
“A mi querida mejor amiga Mia, me enteré ayer cuando fui a entregar en la sala de profesores unas fichas que te marcharías, que no te volveríamos a ver. El corazón se me encogió y empezó a dolerme, parecía como si dos manos lo estuviesen apretando hasta conseguir que se me desangrase.
Al principio no comprendí el porque, y comencé a pensar. A pensar en ti.
No cabía mi asombro y mi tristeza en niguna palabra así que traté de escribir mis sentimientos lo mejor posible.
Cada vez que trato de recordar algo siempre aparece tu dulce y hermosa cara, con tus puros y sinceros ojos, tus labios amapolas y tus ondulados y delicados cabellos oscuros. Tus finas y suaves manos, tu esbelta figura y tu andar de garza. Tu perfección sobre todas las cosas y entonces comprendí, no puedo vivir sin ti, porque no eres tan sólo una amiga...para mi...eres algo más... No me gustaría simplemente decírtelo mediante una carta. Por tanto a la salida de mañana te estaré esperando, para decírtelo cara a cara, para que me creas, para que sepas que te amo, para que no me dejes y para que por fin seas mía.
Te amo y no puedo reprimirlo más, te amo y te lo diré hasta la eternidad.
Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo.
Siempre tuyo,
Gilvert.”
Pude comprobar que la habían comenzado a romper,y supusse que no sería Gilvert, él siempre había sido muy cuidadoso con las cosas, si algo le quedaba mal lo repetiría las veces necesarias hasta estar perfecto.
Por fin comprendí aquel trastorno de personalidad de Gilvert, por la fecha que vi en la cabecera de la carta la había escrito el jueves, supongo que para que la leyera el viernes antes de ir a clase.
La guardé a mi espalda, entre la camiseta y la chaqueta y bajé.
..."
El próximo día conitnúo con la siguiente parte ^^ (Espero no haberme quedado corta con este fragmento u.u) aún así, tened en cuenta que a partir de ahora la cosa irá más lenta ^^
Disfrutad mientras podais porque las ideas me llenan la cabeza pero una vez me siento a escribir se esfuman como el humo ^^
domingo, 14 de febrero de 2010
Pájaros en la cabeza III
Hola a todos de nuevo ^^
Con motivos de carnavales y mi reciente enfermedad (ya se sabe, vacaciones=enfermedad ^^)he decidido avanzar antes de lo que corresponde varios capítulos, eso sí, no los pondré todos de una vez, xD
Disfrutadlos ^^(también los carnavales)
"...
-Exacto, así que vinimos a recogerte – Añadió a mi espalda Alec, al que fulminé con la mirada.
-Entra, pongámonos en camino, si ves que te falta algo volveremos a casa de los abuelos mañana.
Subimos al coche y nos pusimos de camino a casa, esta vez el trayecto se hizo más corto después de ir escuchando las burradas que decían entre papá y Alec.
Cuando llegamos al garaje ellos subieron mis cosas a mi habitación.
Subí la escalera y vi asomada a Tiara, que al verme sonrió dulcemente.
-Pensé que te habrían maltratado por el camino- comentó ya un poco más despreocupada.
Me reí y le contesté:
-No, al parecer hoy decidieron portarse bien conmigo.
-Me alegra, ya iba siendo hora, la verdad es que me sorprendió que Alec nos propusiera el irte a recoger hoy, pero veo que fue la mejor solución – y me sonrió –sube a tu habitación y ve desembalando las cosas, luego te avisamos para comer.
Subí rápidamente, a pesar de que no lo comenté, después de acabar la comida, Tiara me había enseñado la casa y habíamos bajado después a tomar el café todos juntos para finalizar la comida.
Llegué a mi cuarto, y vi que Alec estaba saliendo de ella, acababa de dejar una caja, supuse.
Me miró preocupado, suspiró y le escuché decir:
-Lo siento, supongo que no debería haber dicho aquello, ¿podrías perdonarme? – aquellas palabras sonaron dulcemente saliendo de su boca con un cierto arrepentimiento, que no pude evitar afirmar con la cabeza que lo perdonaba - ¿Necesitas ayuda con la mudanza, cierto? – y me guiñó un ojo.
-Si pretendes espiar entre las pertenencias de tu hermanastra, no dudes que eso es imposible, así que no, ni se te ocurra ayudarme – y arrepentida por el tono borde que había usado añadí – pero gracias por el ofrecimiento.
Comencé a abrir las cajas, una tras otra, colocando las cosas en su lugar. Los muebles ya se había encargado papá de colocarlos, así que lo único que tuve que hacer fue colocar los detalles personales, en cierto modo el trabajo más simple de organizar una habitación.
Acababa de subirme a una silla para colocar las cosas en los estantes más altos cuando llamaron a la puerta. En mi intento de bajar de la silla resbalé y caí.
-¡¿Mia?!,¡¿Mia?!, ¡¿me oyes?! – desesperación, fue lo único que encontré en la voz de aquel rostro de cabellos castaños y facciones bastante duras, supongo que por la ocasión.
Cuando por fin recordé que había pasado y quien era, estaba en unos brazos fuertes que dulcemente me cogían y llevaban escaleras a bajo.
-¡Mamá, Alphonse! Mia... Mia... –dijo nerviosamente
-E-e-estoy bien – traté de tranquilizarle con una débil voz – tranquilo, Alec.
“Y así es como la muerte nos unirá eternamente, haciéndonos un solo ser, el pájaro dijo”
-¡NOOOO! – grité
Me encontraba tumbada en el sofá rodeada de caras de preocupación, papá, Tiara y Alec.
-Tranquila, cariño, ya pasó, te diste un buen golpe, pero ya todo pasó, me alegro que estés bien – susurró papá mientras me abrazaba junto a un velo de lágrimas.
-Menos mal – lloró también Tiara
-Me asustaste, tonta – Comentó entre lágrimas mi hermanastro.
-Ooh... ¿una pesadilla?...- me dije a mi misma
Vi como Alec se daba cuenta de lo que me acababa de decir a mi misma y me hizo un gesto del tipo “como no me lo cuentes luego...”
Me incorporé rápidamente y entonces Tiara, mientras se secaba las lágrimas anunció:
-Vamos a cenar, será lo mejor que podamos hacer...
-Estoy de acuerdo – les dije para que no me tuvieran en cuenta la caída.
..."
Continuaré no muy tarde en publicar la continuación ^^
Espero vuestros comentarios ^^
Con motivos de carnavales y mi reciente enfermedad (ya se sabe, vacaciones=enfermedad ^^)he decidido avanzar antes de lo que corresponde varios capítulos, eso sí, no los pondré todos de una vez, xD
Disfrutadlos ^^(también los carnavales)
"...
-Exacto, así que vinimos a recogerte – Añadió a mi espalda Alec, al que fulminé con la mirada.
-Entra, pongámonos en camino, si ves que te falta algo volveremos a casa de los abuelos mañana.
Subimos al coche y nos pusimos de camino a casa, esta vez el trayecto se hizo más corto después de ir escuchando las burradas que decían entre papá y Alec.
Cuando llegamos al garaje ellos subieron mis cosas a mi habitación.
Subí la escalera y vi asomada a Tiara, que al verme sonrió dulcemente.
-Pensé que te habrían maltratado por el camino- comentó ya un poco más despreocupada.
Me reí y le contesté:
-No, al parecer hoy decidieron portarse bien conmigo.
-Me alegra, ya iba siendo hora, la verdad es que me sorprendió que Alec nos propusiera el irte a recoger hoy, pero veo que fue la mejor solución – y me sonrió –sube a tu habitación y ve desembalando las cosas, luego te avisamos para comer.
Subí rápidamente, a pesar de que no lo comenté, después de acabar la comida, Tiara me había enseñado la casa y habíamos bajado después a tomar el café todos juntos para finalizar la comida.
Llegué a mi cuarto, y vi que Alec estaba saliendo de ella, acababa de dejar una caja, supuse.
Me miró preocupado, suspiró y le escuché decir:
-Lo siento, supongo que no debería haber dicho aquello, ¿podrías perdonarme? – aquellas palabras sonaron dulcemente saliendo de su boca con un cierto arrepentimiento, que no pude evitar afirmar con la cabeza que lo perdonaba - ¿Necesitas ayuda con la mudanza, cierto? – y me guiñó un ojo.
-Si pretendes espiar entre las pertenencias de tu hermanastra, no dudes que eso es imposible, así que no, ni se te ocurra ayudarme – y arrepentida por el tono borde que había usado añadí – pero gracias por el ofrecimiento.
Comencé a abrir las cajas, una tras otra, colocando las cosas en su lugar. Los muebles ya se había encargado papá de colocarlos, así que lo único que tuve que hacer fue colocar los detalles personales, en cierto modo el trabajo más simple de organizar una habitación.
Acababa de subirme a una silla para colocar las cosas en los estantes más altos cuando llamaron a la puerta. En mi intento de bajar de la silla resbalé y caí.
-¡¿Mia?!,¡¿Mia?!, ¡¿me oyes?! – desesperación, fue lo único que encontré en la voz de aquel rostro de cabellos castaños y facciones bastante duras, supongo que por la ocasión.
Cuando por fin recordé que había pasado y quien era, estaba en unos brazos fuertes que dulcemente me cogían y llevaban escaleras a bajo.
-¡Mamá, Alphonse! Mia... Mia... –dijo nerviosamente
-E-e-estoy bien – traté de tranquilizarle con una débil voz – tranquilo, Alec.
“Y así es como la muerte nos unirá eternamente, haciéndonos un solo ser, el pájaro dijo”
-¡NOOOO! – grité
Me encontraba tumbada en el sofá rodeada de caras de preocupación, papá, Tiara y Alec.
-Tranquila, cariño, ya pasó, te diste un buen golpe, pero ya todo pasó, me alegro que estés bien – susurró papá mientras me abrazaba junto a un velo de lágrimas.
-Menos mal – lloró también Tiara
-Me asustaste, tonta – Comentó entre lágrimas mi hermanastro.
-Ooh... ¿una pesadilla?...- me dije a mi misma
Vi como Alec se daba cuenta de lo que me acababa de decir a mi misma y me hizo un gesto del tipo “como no me lo cuentes luego...”
Me incorporé rápidamente y entonces Tiara, mientras se secaba las lágrimas anunció:
-Vamos a cenar, será lo mejor que podamos hacer...
-Estoy de acuerdo – les dije para que no me tuvieran en cuenta la caída.
..."
Continuaré no muy tarde en publicar la continuación ^^
Espero vuestros comentarios ^^
martes, 9 de febrero de 2010
Pájaros en la cabeza II
Hola a todos ^^
Como había prometido aquí va la segunda entrega de pájaros en la cabeza....a ver si sta semana puedo escribir algo más... y agradecimientos a las personas que comentaron, he decidido crear una nueva carpeta específica para esta historia, si en algún momento quereis hacer alguna sugerencia, encantada las leeré ^^
Gracias por pasaros a leerla y espero que os guste ^^
"...
“Aquella noche cuando por fin concilié el sueño, sólo pude ver pájaros, rodeándome”
La semana pasó volando, cuando se enteraron el viernes de que me iba a mudar, por culpa de un profesor bocazas, todas mis amigas comenzaron a abrazarme y llorar, me dieron ganas de pegarles a cada una de ellas por la hipocresía que soltaban con cada acto que hacían o palabras que decían.
“Siempre estaré contigo, y el pájaro desapareció”
Cuando abrí los ojos comprendí que me había quedado dormida en clase y que todos se habían marchado dejándome sola en el aula, “menudos amigos”, pensé.
Me levanté rápidamente de mi asiento y recogí mis cosas. Tenía que apurar o llegaría tarde a casa y mañana venían a por mis cosas, tenía que acabar de empaquetar algunas de ellas.
-¡E-e-espera!, por favor – escuché a mi espalda. Cuando me giré lo vi, a mi único amigo, al que había soportado todas mis charlas sin sentido, caprichos y enfados tontos.
-¿Qué haces aquí, Gilvert?
-No podía dejarte aquí sola, y menos si mañana te marchas... –dijo tristemente.
Levantó su mirada y decidió clavar sus ojos grises en los míos. En ellos se podía leer la tristeza y pesadumbre de...¿de perder algo importante?
-¿Qué es lo que ocurre? – pregunté mientras él se acercaba a mí lentamente.
-¿Porqué no me dijiste que te marchabas, que te ibas a mudar? – murmuró desesperadamente como si fuese a llorar.
-No quería...preocuparte...-susurré, mientras él cada vez se encontraba más cerca, hasta que se plantó justo delante, me agarró por los brazos.
Cada vez apretaba más las manos tratando de que no me escapara.
-¡Ah, suéltame, me haces daño! – Él no dejaba de mirarme implorando con sus ojos... ¿qué no me fuera?
-No...me dejes...No...me...dejes – suplicó llorando esta vez.
Las manos que estaban sujetando mis brazos se desprendieron y pude notarlas en mi espalda, mientras me juntaban a su cuerpo, mientras él trataba de abrazarme y yo liberarme de esos brazos.
-Te...yo...Mia... –susurró en mi oreja.
Alguien golpeo suavemente la puerta y dijo:
-Oh! Interrumpo en mal momento, vaya...- Era una voz masculina algo grave, la que hablaba, y las palabras que dijo, tenían un cierto tono malicioso.
Gilvert me separó lo más rápido que pudo deshaciendo así el abrazo, se giró dándome la espalda y corrió a recoger sus cosas, cuando me giré para ver quien era vi la cara sonriente de Alec.
-Adiós, Mia – Se despidió trágicamente Gilvert, y salió por la puerta chocando con Alec.
-Uuuh, que trágica ha sonado esa despedida “Adiós, Mia” – dijo burlonamente, como de costumbre. Trataba de quitarle hierro al asunto, ya que mi cara denotaba terror.
-Gracias – logré decirle entre lágrimas. Él quedó sorprendido, por fin se había borrado esa maldita sonrisa de superioridad y se acercó a mí. Cuando estuvo enfrente, en sus ojos sólo pude ver la indecisión de no saber que hacer.
No pude evitarlo y me lancé a sus brazos en busca de seguridad, la que me había proporcionado cuando apareció por la puerta y pude sentir el alivio de escuchar su voz.
Su reacción no fue nula cuando me lancé a sus brazos, si no que respondió con un abrazo y me frotaba con las manos los brazos tratando de tranquilizarme.
Entonces, estropeó el momento.
-No sé como podrías vivir sin mí – dijo con un tono increíblemente irritante, tanto que le golpeé.
-Gracias por tu ayuda, ya puedes marcharte, has cumplido con la salvación de tu hermana de las garras de otro hombre, ¿no? – casi le grité y recogiendo mis cosas salí de la habitación.
Una vez fuera me sequé las lágrimas y reduje la velocidad de mis pasos hasta salir por la puerta.
Cuando salí por la puerta me abordó papá que me preguntó:
-¿Dónde está tu hermano?
-No lo sé con seguridad, pero tampoco me interesa.
Cuando me di cuenta de que estaban papá y Alec le pregunté casi al instante:
-¿Qué hacéis aquí?
-Comprar gambas... – comentó irónicamente papá – hemos decidido adelantarte la mudanza un día, así mañana podrás descansar, ya recogimos tus cosas de casa sólo nos faltabas tu.
..."
Como había prometido aquí va la segunda entrega de pájaros en la cabeza....a ver si sta semana puedo escribir algo más... y agradecimientos a las personas que comentaron, he decidido crear una nueva carpeta específica para esta historia, si en algún momento quereis hacer alguna sugerencia, encantada las leeré ^^
Gracias por pasaros a leerla y espero que os guste ^^
"...
“Aquella noche cuando por fin concilié el sueño, sólo pude ver pájaros, rodeándome”
La semana pasó volando, cuando se enteraron el viernes de que me iba a mudar, por culpa de un profesor bocazas, todas mis amigas comenzaron a abrazarme y llorar, me dieron ganas de pegarles a cada una de ellas por la hipocresía que soltaban con cada acto que hacían o palabras que decían.
“Siempre estaré contigo, y el pájaro desapareció”
Cuando abrí los ojos comprendí que me había quedado dormida en clase y que todos se habían marchado dejándome sola en el aula, “menudos amigos”, pensé.
Me levanté rápidamente de mi asiento y recogí mis cosas. Tenía que apurar o llegaría tarde a casa y mañana venían a por mis cosas, tenía que acabar de empaquetar algunas de ellas.
-¡E-e-espera!, por favor – escuché a mi espalda. Cuando me giré lo vi, a mi único amigo, al que había soportado todas mis charlas sin sentido, caprichos y enfados tontos.
-¿Qué haces aquí, Gilvert?
-No podía dejarte aquí sola, y menos si mañana te marchas... –dijo tristemente.
Levantó su mirada y decidió clavar sus ojos grises en los míos. En ellos se podía leer la tristeza y pesadumbre de...¿de perder algo importante?
-¿Qué es lo que ocurre? – pregunté mientras él se acercaba a mí lentamente.
-¿Porqué no me dijiste que te marchabas, que te ibas a mudar? – murmuró desesperadamente como si fuese a llorar.
-No quería...preocuparte...-susurré, mientras él cada vez se encontraba más cerca, hasta que se plantó justo delante, me agarró por los brazos.
Cada vez apretaba más las manos tratando de que no me escapara.
-¡Ah, suéltame, me haces daño! – Él no dejaba de mirarme implorando con sus ojos... ¿qué no me fuera?
-No...me dejes...No...me...dejes – suplicó llorando esta vez.
Las manos que estaban sujetando mis brazos se desprendieron y pude notarlas en mi espalda, mientras me juntaban a su cuerpo, mientras él trataba de abrazarme y yo liberarme de esos brazos.
-Te...yo...Mia... –susurró en mi oreja.
Alguien golpeo suavemente la puerta y dijo:
-Oh! Interrumpo en mal momento, vaya...- Era una voz masculina algo grave, la que hablaba, y las palabras que dijo, tenían un cierto tono malicioso.
Gilvert me separó lo más rápido que pudo deshaciendo así el abrazo, se giró dándome la espalda y corrió a recoger sus cosas, cuando me giré para ver quien era vi la cara sonriente de Alec.
-Adiós, Mia – Se despidió trágicamente Gilvert, y salió por la puerta chocando con Alec.
-Uuuh, que trágica ha sonado esa despedida “Adiós, Mia” – dijo burlonamente, como de costumbre. Trataba de quitarle hierro al asunto, ya que mi cara denotaba terror.
-Gracias – logré decirle entre lágrimas. Él quedó sorprendido, por fin se había borrado esa maldita sonrisa de superioridad y se acercó a mí. Cuando estuvo enfrente, en sus ojos sólo pude ver la indecisión de no saber que hacer.
No pude evitarlo y me lancé a sus brazos en busca de seguridad, la que me había proporcionado cuando apareció por la puerta y pude sentir el alivio de escuchar su voz.
Su reacción no fue nula cuando me lancé a sus brazos, si no que respondió con un abrazo y me frotaba con las manos los brazos tratando de tranquilizarme.
Entonces, estropeó el momento.
-No sé como podrías vivir sin mí – dijo con un tono increíblemente irritante, tanto que le golpeé.
-Gracias por tu ayuda, ya puedes marcharte, has cumplido con la salvación de tu hermana de las garras de otro hombre, ¿no? – casi le grité y recogiendo mis cosas salí de la habitación.
Una vez fuera me sequé las lágrimas y reduje la velocidad de mis pasos hasta salir por la puerta.
Cuando salí por la puerta me abordó papá que me preguntó:
-¿Dónde está tu hermano?
-No lo sé con seguridad, pero tampoco me interesa.
Cuando me di cuenta de que estaban papá y Alec le pregunté casi al instante:
-¿Qué hacéis aquí?
-Comprar gambas... – comentó irónicamente papá – hemos decidido adelantarte la mudanza un día, así mañana podrás descansar, ya recogimos tus cosas de casa sólo nos faltabas tu.
..."
martes, 2 de febrero de 2010
Pájaros en la cabeza I
Pájaros en la cabeza, es el comienzo de un relato, que va camino de convertirse en historia, y espero, que la longitud llegue hasta la de una novela, dejo aquí el comienzo, aún lo estoy escribiendo, así que espero que me deis vuestras opiniones ^^
_______
“Pájaros, pájaros y más pájaros...¿acaso me persiguen?”
Pensé mientras corría por un callejón estrecho, el cual no parecía tener fin.
Cuando al fin logré salir de ese oscuro callejón me encontré en la plaza principal, “¿realmente habíamos quedado en una plaza repleta de palomas y turistas para discutir
sobre aquello?”. No daba crédito a los actos de papá.
Me acerqué a una fuente que había en el centro de la plaza, parecía el lugar más despejado de pájaros y palomas...definitivamente no sabía que hacía en un sitio cómo ese y sabía aún menos el motivo por el que esperaba a mi padre.
De pronto me fijé en una figura, parecía un hombre, más bien joven, me miraba fijamente, cuando se percató que lo miraba echó a correr. Me levanté con intención de seguirlo y en pocos segundos lo vi como atravesaba corriendo en un instante la plaza y desparecía por otro callejón, volvía a atravesar la plaza cada vez la atravesaba un poco más cerca de mí hasta que por fin se colocó a mi lado, todo esto en un tiempo récord.
Justo cuando iba a preguntarle el porqué me miraba y se había acercado a mí de esa
forma, desapareció de mi vista.
Oí a lo lejos la voz de mi padre decir mi nombre y al girarme hacia donde escuchaba su voz, pude vislumbrar cómo se acercaba lentamente a mí.
-Ah!,Ey! ¿Cómo te va Mia? – dijo sin aliento mi padre
-¿Ah!?, ¿Ey!?, ¿acaso es el saludo que se le corresponde a tu hija primogénita? Bien gracias, ¿a ti papá?
-Perdóname cariño, bien, como siempre, ya sabes... – lo dejó caer como tratando de no darle importancia
-Como...siempre...,interesante... –comenté sarcásticamente – Mm, ¿sucedió algo entre Tiara y tu? ¿No me digas que a tenéis problemas? ¡Si os acabáis de casar! – protesté
-N-n-n-no hay ningún problema con Tiara...sólo que...-tartamudeó
-Sólo..¿qué qué? – pregunté sin rodeos
A pesar de haberme criado con mi padre desde que había nacido hasta mis quince años de vida, él no era capaz de apreciar que había madurado, sobre todo en esta temporada que había vivido con los abuelos para dejarle más espacio y darle tiempo a acostumbrarse con su nuevo matrimonio.
Tiara, su nueva mujer, sin duda era una persona encantadora, había estado más veces casada, pero por su mala suerte nunca encontró antes a su hombre ideal, consiguiendo así su tercer matrimonio, esta vez con mi padre, un viudo.
“¿A dónde han ido los pájaros?” Pensé al comenzar a mirar a todos lados, como si de una ilusión óptica habían desaparecido lentamente.
-¿Mia?¿Mia?¿Me estás escuchando?
-N-no, ¿qué decías? – contesté abrumada
-Te comentaba que en una semana te pasaremos a recoger Tiara y yo y te vendrás a vivir con nosotros – comentó en un tono nervioso – ya tenemos tu habitación preparada, hemos reservado la plaza en el instituto y ya está todo listo... – continuó nerviosamente.
-Papá, ¿porqué lo dices tan nerviosamente? No va a pasar nada malo. Además es lógico que me vaya a vivir con mi padre....aunque será una pena dejar de estudiar en el instituto al que voy....pero lo importante es la familia, ¿no? – mentí tratando de quitarle hierro al asunto. Siempre había tenido un don para mentir y que no se notara, era como si realmente dijera la verdad, aunque nunca hubiera ocurrido nada semejante.
-Pues....es que... – inspiró hondo y continuó – no sé cómo decírtelo... Tiara...también tiene un hijo...así que te presentaremos a tu hermanastro... – comentó lo más rápido que pudo para soltar todo el aire que había tragado lo más rápido posible.
-¡¿Un hijo?!¡¿Y porqué me entero yo ahora?!, ¡¿no deberías habérmelo contado antes, incluso de casaros?!, ¡No sé, si algún día me iba a vivir con vosotros ocurriría que descubriría que tengo un hermanastro!, ¡¿no?! – casi grité de lo frustrada que estaba, probablemente el hijo de Tiara se enterara nada más su madre comenzó a salir con mi padre, yo, en cambio, me enteraba de cosas fundamentales justo después de casarse mi padre, justo un mes más tarde de la boda - ¿Y su hijo no fue a la boda? Porque no mencionasteis nada en él día – pregunté ya más tranquila.
-Mm, se encontraba en un viaje con su curso, la verdad es que pretendíamos presentártelo ese día, pero era justo cuando volvía del viaje, y pensamos que le daría tiempo de llegar, pero no fue así... – y cerró los ojos como esperando a que descargará toda mi ira sobre él.
Resoplé y respiré para tranquilizarme incontables veces hasta que lo conseguí. Una vez en calma fui capaz de articular palabras, y juntarlas de forma que tuvieran sentido.
-Está bien....pero papá – esto último se lo dije casi llorando, no podía reprimir las lágrimas, me costó pero lo conseguí – la próxima vez que ocurra algo tan importante, como que tu futura mujer tenga un hijo, que voy a tener un hermanastro, dímelo, porque si me entero por otros será incluso peor que la reacción que he tenido ahora, ¿vale?, ya no soy una cría a la que le decías que un príncipe descendería del cielo sólo para buscarla y se lo tragaba...
-Vamos, te llevo a casa, ¿vale? – como de costumbre hizo la invitación en el momento “más oportuno” y no pude evitarlo pero me eché a reír.
-De acuerdo... – suspiré
-Además así podrás conocer a tu hermanastro, llegó ayer, el también nos dejó solos esta primera temporada – y me dedicó una cálida sonrisa.
Cogimos el coche, me coloqué en el asiento del copiloto, siempre me gustaron más las vistas de delante y nos pusimos en camino de la casa en la que pronto viviría.
El trayecto se hizo corto y aburrido, como siempre que se viaja en coche, a pesar de ver un maravilloso, paisaje siempre es más cómodo verlo mientras se da un tranquilo paseo, mientras la ligera brisa te acaricia la cara y el dulce olor del paisaje te inunda los pulmones, mientras observas el azul del cielo cambiar siendo atravesado por las esponjosas nubes, mientras al caminar presientes el duro suelo, al mismo tiempo blando, y sobre todo, mientras puedas pararte en un momento y deleitarte con las vistas hasta la eternidad.
Por fin llegamos. Era un pequeño chalet con dos pisos, y garaje incorporado. Metimos el coche en el garaje y desmontamos. Subimos las escaleras que daban a la planta baja y abrimos la puerta que comunicaba el garaje con el salón.
Una hermosa sala decorada con cuadros hechos recientemente a mano, Tiara era una pintora aficionada, pero excepcional. Había un sofá para dos y otros dos individuales, los tres a juego de cuero beige. Justo en el medio de los tres sofás había una mesita de café adornada con un jarrón que contenía un ramo de ambrosías, alhelíes amarillos, lirios del valle y belladonas. Un extraño pero hermoso ramo, sin duda. Una alfombra decoraba el suelo, había también un mueble que sujetaba el televisor, estanterías repletas de libros y distintos tipos de adornos.
-Espera aquí que voy a avisar a Tiara y a Alec de que hemos llegado, tómate tu tiempo para ver la sala, te veo un poco apabullada por la novedad – me guiñó un ojo y atravesó otra puerta en busca de Tiara y Alec, supuse que el hijo de Tiara.
Recorrí con la vista todos los rincones del salón y me acerqué a la zona de estanterías, simplemente por pasar el tiempo mientras papá no regresaba.
De la puerta por la cual había salido papá entró Tiara, una señora de apenas treinta y ocho años de edad.
-Hola Mia – saludó sonrientemente – me alegro de ver que estás bien, Alphonse me avisó que habíais llegado, no esperé que fuerais a llegar tan pronto...y...¿hoy te quedarás a dormir, no? – preguntó nerviosamente. Se notaba que no sabía como actuar ante la hija de su marido, que trataba de dar lo mejor de sí. ¡A saber lo que le había contado papá de mí!, seguro que cosas como “es una chica muy complicada” o “tiene muy mal carácter”, vamos lo que siempre decía como si intentase dejarme en ridículo.
-Ah! Hola Tiara, se te ve muy bien – saludé también nerviosamente, tratando de dejar mal a mi padre por lo que pudiera haber dicho – supongo que me quedaré a dormir...eso depende de cómo lo hayáis preparado papá y tú – y le dediqué una cálida sonrisa tratando de ser lo más familiarmente posible con ella.
-¿Te ha dicho Alphonse lo de que... – no fue capaz de terminar por si metía la pata.
-¿Lo de que en una semana vendré a vivir con vosotros? Sí, claro – complete lo más amistosamente posible, se notaba que no estaba siendo “yo misma”, pero no podía hacer nada para tratar de evitarlo, si no papá me miraría mal.
-Ah! Menos mal que ya te lo ha dicho –susurró aliviada ella - Y supongo que no te ha enseñado la casa todavía, ¿no?...Tsk, este hombre... – comentó finalmente un poco irritada por la manía de papá de alardear lo menos posible, en ocasiones resultaba pesada su manía, en ocasiones como estás.
-Estás en lo cierto... –y reí disimuladamente tratando de quitarle importancia – por cierto, ¿no resulta extraño ese ramo? – pregunté inocentemente
-Ah! – y dirigió su mirada al ramo, una mirada dulce y cariñosa.
-Son “sus pequeñas” – dijo una voz burlonamente desde mi espalda.
-Oh!, Alec, siempre estás igual – le incriminó Tiara – deja de burlarte de tu madre – protestó frustrada su madre
- Por supuesto mamá – siguió molestándola el joven.
-Venga, hombre, para ya – le regañó papá – aún la vas a hacer llorar – y le sonrió cómplice – por cierto Mia, este es Alec, tu hermanastro.
-Encantando – y me tendió una mano dulcemente mientras sus cabellos castaños se revolvían alrededor de su cara dulcificándola. Mediría sobre el uno ochenta, era bastante flacucho de tez morena y ojos verdes profundos, sonrisa delicada y nariz torcida.
-E-e-encantada – tartamudeé impresionada, no me esperaba para nada a un chico tan increíblemente guapo. Ni si quiera me esperaba que tuviera sobre diecisiete años.
-Ta, cariño, ¿no le explicas a Mía el significado del ramo? – preguntó maliciosamente papá
-Oh! Por supuesto, ¿quieres? – me preguntó deseosa de escuchar un sí. Miré a papá y después a Alec y los dos hicieron un gesto dándome a entender que no la desilusionara.
-Claro – sonreí
-Verás, no sé si tu conoces lo que es el lenguaje de las flores
-¿Lenguaje...de...las flores? –pregunté
-Oh! Válgame Dios, no me digas que Alph. no te lo ha enseñado nunca – lo miró escandalizada y prosiguió – Cada hermosa y delicada flor tiene un nombre, y cada nombre tiene un significado. Están aquellas a las que todos les saben el significado y el resto, las cuales probablemente tengan un significado mucho más hermoso que las otras – comentó maravillada por lo que estaba contando – Estas, los alhelíes amarillos, dicen que representan la “felicidad en la adversidad” – explicó mientras los señalaba – estas otras, las ambrosías, representan la “vuelta del amor” – dijo más dulcemente, mientras las señalaba también – los lirios del valle, indican la “vuelta de la felicidad” –prosiguió mientras me los mostraba – y, para finalizar, las belladonas, la muestra de “sinceridad”
-Sorprendente – comenté alucinada
-Cierto, pensar que unos seres tan delicados puedan significar semejante hermosura...- dijo como si estuviera en un universo paralelo – para mí – comentó regresando otra vez a nuestro mundo – una flor expresa más que miles de palabras, si un hombre sabe escoger las adecuadas, sin duda será el hombre de tu vida –y suspiró
-¿Vamos a cenar? – interrumpió papá en el momento más mágico, ninguna de las dos pudo evitar mirarle con odio por su poca delicadeza para decir las cosas, y Alec, comenzó a reír, su risa era como el repiquetear de las cristalinas campanas, un sonido realmente precioso.
-Está bien... – Accedimos al unísono y de mala gana Tiara y yo, lo que provocó que Alec riera con más fuerza y papá se uniera a su risa.
Nos sentamos en una pequeña mesa, para cuatro personas, y comenzaron a traer la comida entre Tiara y su hijo.
La velada transcurrió pacífica y amigablemente, cuando acabamos de comer Tiara y yo ya nos considerábamos como madre e hija, pero madre e hija unidas por sangre, no por papeles, también había descubierto que papá y Alec disfrutaban con fastidiarnos a ambas, así que nosotras hicimos una alianza en su contra.
Sin lugar a dudas una velada tranquila y divertida.
-Bueno, Mia, te quedarás a dormir hoy, ¿no? – preguntó papá maliciosamente.
-Alph, ¿no le preguntaste antes sobre si se iba a quedar a dormir o no? – suspiró Tiara – creo que lo mejor sería que la llevaras de vuelta a su casa, mañana tiene clase, ¿no? Tendrá que prepararse para la mudanza y además aún no ha anochecido demasiado, te dará tiempo de ir y volver, supongo que tus padres contaran con que vuelva, ¿me equivoco?
-Para nada –afirmó papá tristemente y pude ver como las sonrisas de todos comenzaban a apagarse.
-Papá si quieres no es necesario que me acompañes, puedo coger un taxi – añadí despreocupadamente tratando de suavizar el asunto.
-No, es mejor que vaya contigo, así les explico lo de la mudanza...
Cogió velozmente nuestros abrigos, las llaves para el coche y bajo al garaje desde donde me gritó:
-¡Te espero en la entrada, así te da tiempo de despedirte hasta el domingo que viene!
Cuando acabó de decirlo ya había desaparecido por la puerta.
-Cuídate hasta entonces, Mia –se despidió dulcemente Tiara.
-Hasta la semana que viene hermanita – dijo burlonamente Alec mientras me revolvía el pelo, algo que pudo comprobar que me molestaba, lo que hizo que se mordiera los labios para evitar reírse de mi cara.
-Hasta la semana que viene, tu también cuídate mucho Tiara, sobre todo con estos dos desalmados cerca – y les dediqué una sonrisa llena de cariño.
Me acompañaron hasta la puerta donde ya la despedida continuó siendo formal. Subí al coche y papá se puso en camino a casa de los abuelos.
El trayecto fue silencioso y aburrido, ninguno nos atrevimos a decir nada, no fuéramos a estropear la velada.
Cuando llegamos a casa de los abuelos salieron ambos preocupados a la puerta por el ruido del coche.
Mientras yo me iba a mi habitación pude escuchar como papá les explicaba lo sucedido y también que me mudaría a su casa en una semana.
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Trataré de publicar algo, un mínimo mensual y si puedo al menos una vez por semana ^^ (siempre y cuando deis vuestra aprobación ^^U)
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“Pájaros, pájaros y más pájaros...¿acaso me persiguen?”
Pensé mientras corría por un callejón estrecho, el cual no parecía tener fin.
Cuando al fin logré salir de ese oscuro callejón me encontré en la plaza principal, “¿realmente habíamos quedado en una plaza repleta de palomas y turistas para discutir
sobre aquello?”. No daba crédito a los actos de papá.
Me acerqué a una fuente que había en el centro de la plaza, parecía el lugar más despejado de pájaros y palomas...definitivamente no sabía que hacía en un sitio cómo ese y sabía aún menos el motivo por el que esperaba a mi padre.
De pronto me fijé en una figura, parecía un hombre, más bien joven, me miraba fijamente, cuando se percató que lo miraba echó a correr. Me levanté con intención de seguirlo y en pocos segundos lo vi como atravesaba corriendo en un instante la plaza y desparecía por otro callejón, volvía a atravesar la plaza cada vez la atravesaba un poco más cerca de mí hasta que por fin se colocó a mi lado, todo esto en un tiempo récord.
Justo cuando iba a preguntarle el porqué me miraba y se había acercado a mí de esa
forma, desapareció de mi vista.
Oí a lo lejos la voz de mi padre decir mi nombre y al girarme hacia donde escuchaba su voz, pude vislumbrar cómo se acercaba lentamente a mí.
-Ah!,Ey! ¿Cómo te va Mia? – dijo sin aliento mi padre
-¿Ah!?, ¿Ey!?, ¿acaso es el saludo que se le corresponde a tu hija primogénita? Bien gracias, ¿a ti papá?
-Perdóname cariño, bien, como siempre, ya sabes... – lo dejó caer como tratando de no darle importancia
-Como...siempre...,interesante... –comenté sarcásticamente – Mm, ¿sucedió algo entre Tiara y tu? ¿No me digas que a tenéis problemas? ¡Si os acabáis de casar! – protesté
-N-n-n-no hay ningún problema con Tiara...sólo que...-tartamudeó
-Sólo..¿qué qué? – pregunté sin rodeos
A pesar de haberme criado con mi padre desde que había nacido hasta mis quince años de vida, él no era capaz de apreciar que había madurado, sobre todo en esta temporada que había vivido con los abuelos para dejarle más espacio y darle tiempo a acostumbrarse con su nuevo matrimonio.
Tiara, su nueva mujer, sin duda era una persona encantadora, había estado más veces casada, pero por su mala suerte nunca encontró antes a su hombre ideal, consiguiendo así su tercer matrimonio, esta vez con mi padre, un viudo.
“¿A dónde han ido los pájaros?” Pensé al comenzar a mirar a todos lados, como si de una ilusión óptica habían desaparecido lentamente.
-¿Mia?¿Mia?¿Me estás escuchando?
-N-no, ¿qué decías? – contesté abrumada
-Te comentaba que en una semana te pasaremos a recoger Tiara y yo y te vendrás a vivir con nosotros – comentó en un tono nervioso – ya tenemos tu habitación preparada, hemos reservado la plaza en el instituto y ya está todo listo... – continuó nerviosamente.
-Papá, ¿porqué lo dices tan nerviosamente? No va a pasar nada malo. Además es lógico que me vaya a vivir con mi padre....aunque será una pena dejar de estudiar en el instituto al que voy....pero lo importante es la familia, ¿no? – mentí tratando de quitarle hierro al asunto. Siempre había tenido un don para mentir y que no se notara, era como si realmente dijera la verdad, aunque nunca hubiera ocurrido nada semejante.
-Pues....es que... – inspiró hondo y continuó – no sé cómo decírtelo... Tiara...también tiene un hijo...así que te presentaremos a tu hermanastro... – comentó lo más rápido que pudo para soltar todo el aire que había tragado lo más rápido posible.
-¡¿Un hijo?!¡¿Y porqué me entero yo ahora?!, ¡¿no deberías habérmelo contado antes, incluso de casaros?!, ¡No sé, si algún día me iba a vivir con vosotros ocurriría que descubriría que tengo un hermanastro!, ¡¿no?! – casi grité de lo frustrada que estaba, probablemente el hijo de Tiara se enterara nada más su madre comenzó a salir con mi padre, yo, en cambio, me enteraba de cosas fundamentales justo después de casarse mi padre, justo un mes más tarde de la boda - ¿Y su hijo no fue a la boda? Porque no mencionasteis nada en él día – pregunté ya más tranquila.
-Mm, se encontraba en un viaje con su curso, la verdad es que pretendíamos presentártelo ese día, pero era justo cuando volvía del viaje, y pensamos que le daría tiempo de llegar, pero no fue así... – y cerró los ojos como esperando a que descargará toda mi ira sobre él.
Resoplé y respiré para tranquilizarme incontables veces hasta que lo conseguí. Una vez en calma fui capaz de articular palabras, y juntarlas de forma que tuvieran sentido.
-Está bien....pero papá – esto último se lo dije casi llorando, no podía reprimir las lágrimas, me costó pero lo conseguí – la próxima vez que ocurra algo tan importante, como que tu futura mujer tenga un hijo, que voy a tener un hermanastro, dímelo, porque si me entero por otros será incluso peor que la reacción que he tenido ahora, ¿vale?, ya no soy una cría a la que le decías que un príncipe descendería del cielo sólo para buscarla y se lo tragaba...
-Vamos, te llevo a casa, ¿vale? – como de costumbre hizo la invitación en el momento “más oportuno” y no pude evitarlo pero me eché a reír.
-De acuerdo... – suspiré
-Además así podrás conocer a tu hermanastro, llegó ayer, el también nos dejó solos esta primera temporada – y me dedicó una cálida sonrisa.
Cogimos el coche, me coloqué en el asiento del copiloto, siempre me gustaron más las vistas de delante y nos pusimos en camino de la casa en la que pronto viviría.
El trayecto se hizo corto y aburrido, como siempre que se viaja en coche, a pesar de ver un maravilloso, paisaje siempre es más cómodo verlo mientras se da un tranquilo paseo, mientras la ligera brisa te acaricia la cara y el dulce olor del paisaje te inunda los pulmones, mientras observas el azul del cielo cambiar siendo atravesado por las esponjosas nubes, mientras al caminar presientes el duro suelo, al mismo tiempo blando, y sobre todo, mientras puedas pararte en un momento y deleitarte con las vistas hasta la eternidad.
Por fin llegamos. Era un pequeño chalet con dos pisos, y garaje incorporado. Metimos el coche en el garaje y desmontamos. Subimos las escaleras que daban a la planta baja y abrimos la puerta que comunicaba el garaje con el salón.
Una hermosa sala decorada con cuadros hechos recientemente a mano, Tiara era una pintora aficionada, pero excepcional. Había un sofá para dos y otros dos individuales, los tres a juego de cuero beige. Justo en el medio de los tres sofás había una mesita de café adornada con un jarrón que contenía un ramo de ambrosías, alhelíes amarillos, lirios del valle y belladonas. Un extraño pero hermoso ramo, sin duda. Una alfombra decoraba el suelo, había también un mueble que sujetaba el televisor, estanterías repletas de libros y distintos tipos de adornos.
-Espera aquí que voy a avisar a Tiara y a Alec de que hemos llegado, tómate tu tiempo para ver la sala, te veo un poco apabullada por la novedad – me guiñó un ojo y atravesó otra puerta en busca de Tiara y Alec, supuse que el hijo de Tiara.
Recorrí con la vista todos los rincones del salón y me acerqué a la zona de estanterías, simplemente por pasar el tiempo mientras papá no regresaba.
De la puerta por la cual había salido papá entró Tiara, una señora de apenas treinta y ocho años de edad.
-Hola Mia – saludó sonrientemente – me alegro de ver que estás bien, Alphonse me avisó que habíais llegado, no esperé que fuerais a llegar tan pronto...y...¿hoy te quedarás a dormir, no? – preguntó nerviosamente. Se notaba que no sabía como actuar ante la hija de su marido, que trataba de dar lo mejor de sí. ¡A saber lo que le había contado papá de mí!, seguro que cosas como “es una chica muy complicada” o “tiene muy mal carácter”, vamos lo que siempre decía como si intentase dejarme en ridículo.
-Ah! Hola Tiara, se te ve muy bien – saludé también nerviosamente, tratando de dejar mal a mi padre por lo que pudiera haber dicho – supongo que me quedaré a dormir...eso depende de cómo lo hayáis preparado papá y tú – y le dediqué una cálida sonrisa tratando de ser lo más familiarmente posible con ella.
-¿Te ha dicho Alphonse lo de que... – no fue capaz de terminar por si metía la pata.
-¿Lo de que en una semana vendré a vivir con vosotros? Sí, claro – complete lo más amistosamente posible, se notaba que no estaba siendo “yo misma”, pero no podía hacer nada para tratar de evitarlo, si no papá me miraría mal.
-Ah! Menos mal que ya te lo ha dicho –susurró aliviada ella - Y supongo que no te ha enseñado la casa todavía, ¿no?...Tsk, este hombre... – comentó finalmente un poco irritada por la manía de papá de alardear lo menos posible, en ocasiones resultaba pesada su manía, en ocasiones como estás.
-Estás en lo cierto... –y reí disimuladamente tratando de quitarle importancia – por cierto, ¿no resulta extraño ese ramo? – pregunté inocentemente
-Ah! – y dirigió su mirada al ramo, una mirada dulce y cariñosa.
-Son “sus pequeñas” – dijo una voz burlonamente desde mi espalda.
-Oh!, Alec, siempre estás igual – le incriminó Tiara – deja de burlarte de tu madre – protestó frustrada su madre
- Por supuesto mamá – siguió molestándola el joven.
-Venga, hombre, para ya – le regañó papá – aún la vas a hacer llorar – y le sonrió cómplice – por cierto Mia, este es Alec, tu hermanastro.
-Encantando – y me tendió una mano dulcemente mientras sus cabellos castaños se revolvían alrededor de su cara dulcificándola. Mediría sobre el uno ochenta, era bastante flacucho de tez morena y ojos verdes profundos, sonrisa delicada y nariz torcida.
-E-e-encantada – tartamudeé impresionada, no me esperaba para nada a un chico tan increíblemente guapo. Ni si quiera me esperaba que tuviera sobre diecisiete años.
-Ta, cariño, ¿no le explicas a Mía el significado del ramo? – preguntó maliciosamente papá
-Oh! Por supuesto, ¿quieres? – me preguntó deseosa de escuchar un sí. Miré a papá y después a Alec y los dos hicieron un gesto dándome a entender que no la desilusionara.
-Claro – sonreí
-Verás, no sé si tu conoces lo que es el lenguaje de las flores
-¿Lenguaje...de...las flores? –pregunté
-Oh! Válgame Dios, no me digas que Alph. no te lo ha enseñado nunca – lo miró escandalizada y prosiguió – Cada hermosa y delicada flor tiene un nombre, y cada nombre tiene un significado. Están aquellas a las que todos les saben el significado y el resto, las cuales probablemente tengan un significado mucho más hermoso que las otras – comentó maravillada por lo que estaba contando – Estas, los alhelíes amarillos, dicen que representan la “felicidad en la adversidad” – explicó mientras los señalaba – estas otras, las ambrosías, representan la “vuelta del amor” – dijo más dulcemente, mientras las señalaba también – los lirios del valle, indican la “vuelta de la felicidad” –prosiguió mientras me los mostraba – y, para finalizar, las belladonas, la muestra de “sinceridad”
-Sorprendente – comenté alucinada
-Cierto, pensar que unos seres tan delicados puedan significar semejante hermosura...- dijo como si estuviera en un universo paralelo – para mí – comentó regresando otra vez a nuestro mundo – una flor expresa más que miles de palabras, si un hombre sabe escoger las adecuadas, sin duda será el hombre de tu vida –y suspiró
-¿Vamos a cenar? – interrumpió papá en el momento más mágico, ninguna de las dos pudo evitar mirarle con odio por su poca delicadeza para decir las cosas, y Alec, comenzó a reír, su risa era como el repiquetear de las cristalinas campanas, un sonido realmente precioso.
-Está bien... – Accedimos al unísono y de mala gana Tiara y yo, lo que provocó que Alec riera con más fuerza y papá se uniera a su risa.
Nos sentamos en una pequeña mesa, para cuatro personas, y comenzaron a traer la comida entre Tiara y su hijo.
La velada transcurrió pacífica y amigablemente, cuando acabamos de comer Tiara y yo ya nos considerábamos como madre e hija, pero madre e hija unidas por sangre, no por papeles, también había descubierto que papá y Alec disfrutaban con fastidiarnos a ambas, así que nosotras hicimos una alianza en su contra.
Sin lugar a dudas una velada tranquila y divertida.
-Bueno, Mia, te quedarás a dormir hoy, ¿no? – preguntó papá maliciosamente.
-Alph, ¿no le preguntaste antes sobre si se iba a quedar a dormir o no? – suspiró Tiara – creo que lo mejor sería que la llevaras de vuelta a su casa, mañana tiene clase, ¿no? Tendrá que prepararse para la mudanza y además aún no ha anochecido demasiado, te dará tiempo de ir y volver, supongo que tus padres contaran con que vuelva, ¿me equivoco?
-Para nada –afirmó papá tristemente y pude ver como las sonrisas de todos comenzaban a apagarse.
-Papá si quieres no es necesario que me acompañes, puedo coger un taxi – añadí despreocupadamente tratando de suavizar el asunto.
-No, es mejor que vaya contigo, así les explico lo de la mudanza...
Cogió velozmente nuestros abrigos, las llaves para el coche y bajo al garaje desde donde me gritó:
-¡Te espero en la entrada, así te da tiempo de despedirte hasta el domingo que viene!
Cuando acabó de decirlo ya había desaparecido por la puerta.
-Cuídate hasta entonces, Mia –se despidió dulcemente Tiara.
-Hasta la semana que viene hermanita – dijo burlonamente Alec mientras me revolvía el pelo, algo que pudo comprobar que me molestaba, lo que hizo que se mordiera los labios para evitar reírse de mi cara.
-Hasta la semana que viene, tu también cuídate mucho Tiara, sobre todo con estos dos desalmados cerca – y les dediqué una sonrisa llena de cariño.
Me acompañaron hasta la puerta donde ya la despedida continuó siendo formal. Subí al coche y papá se puso en camino a casa de los abuelos.
El trayecto fue silencioso y aburrido, ninguno nos atrevimos a decir nada, no fuéramos a estropear la velada.
Cuando llegamos a casa de los abuelos salieron ambos preocupados a la puerta por el ruido del coche.
Mientras yo me iba a mi habitación pude escuchar como papá les explicaba lo sucedido y también que me mudaría a su casa en una semana.
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Trataré de publicar algo, un mínimo mensual y si puedo al menos una vez por semana ^^ (siempre y cuando deis vuestra aprobación ^^U)
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